El Gobierno haitiano anunció este martes la partida de una misión médica compuesta por 31 profesionales de la salud, médicos y otros especialistas con destino a Venezuela, tras los sismos que azotaron dicho país el pasado 24 de junio en los que han perdido la vida al menos 3.685 personas.
«Con este gesto, Haití reafirma una convicción profunda: frente al sufrimiento, las fronteras se desvanecen y la solidaridad se convierte en un deber. (Como) nación que también ha conocido las heridas de las catástrofes naturales, Haití comprende el dolor de los pueblos golpeados por las tragedias y elige, a pesar de sus propios desafíos, tender la mano a un país amigo», explicó el Gobierno en un comunicado.
Según el Ejecutivo, esta misión médica de solidaridad hacia Venezuela, encabezada por el ministro de Salud Pública y Población, Sinal Bertrand, «da testimonio» de la «excelencia» de las relaciones históricas que unen a ambos países.
El Gobierno haitiano expresó sus deseos de pronta recuperación a los heridos, al tiempo que manifestó su «plena confianza» en la capacidad del pueblo venezolano para superar esta prueba con «valentía, dignidad y resiliencia».
Los dos terremotos, de magnitud 7,2 y 7,5, registrados el 24 de junio con apenas 39 segundos de diferencia, sacudieron el litoral Caribe de Venezuela y hasta el momento han causado al menos 3.685 personas muertas y 16.740 más heridas, según el más reciente balance de las autoridades venezolanas.
Por su parte, Haití ha hecho este gesto de solidaridad, pese a atravesar una grave crisis en todos los órdenes. La inseguridad en esta isla causó en los primeros cinco meses del año al menos 2.310 muertos y 1.106 heridos, según datos de la ONU. Mientas que, la bandas armadas dominan cerca del 75 % de la zona metropolitana de Puerto Príncipe, según estimaciones oficiales.
Losrecursos de inconstitucionalidad, el rechazo de diversos sectores y las protestas contra algunos artículos delnuevo Código Penalobligaron ayer alCongresoa abrir una revisión de la ley apenas un año después de aprobarla y a días de su entrada en vigencia, con la posibilidad incluso de aplazar su aplicación mientras se introducen las correcciones.
El giro quedó oficializado ayer, cuando el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, compareció junto a los voceros de todos los partidos para anunciar la apertura de un proceso de recepción de propuestas que permita corregir los artículos más cuestionados de la legislación.
La decisión, según aseguraron, fue acordada por consenso con todas las fuerzas políticas representadas en el Congreso y comunicada previamente al presidente del Senado, Ricardo de los Santos.
La estrategia de los diputados ocurre en medio de un revuelo contra algunos puntos del nuevo Código Penal que, desde antes de aplicarse, ya está ensombrecido por protestas, rechazos de gremios y varios recursos judiciales que se dirimen en el Tribunal Constitucional por el supuesto choque de la ley con la Carta Magna.
Sin embargo, Pacheco dijo que la decisión de revisar algunos artículos de la ley no responde a las protestas recientes ni a presiones externas, sino a la necesidad de "perfeccionar" un Código Penal cargado de críticas.
Aunque Pacheco no especificó los artículos que serían cambiados, el Congreso y el Gobierno han sido atacados recientemente por puntos de la ley ligados a la libertad de expresión, la difamación y el ejercicio médico en el país.
A pesar de que restan pocos días para que el Código Penal entre en vigencia, Pacheco sostuvo que todavía hay tiempo para introducir los cambios que sean necesarios durante la actual legislatura, prevista para concluir el 26 de julio.
En ese sentido, tampoco descartó que el presidente Luis Abinader convoque una legislatura extraordinaria si el Congreso necesita más tiempo para completar las modificaciones, ni cerró la posibilidad de posponer la entrada en vigor de la ley.
Aunque ahora el texto legal es atacado, el presidente de la Cámara defendió el contenido del nuevo Código Penal al afirmar que representa "una reforma histórica" que incorpora más de 70 nuevos tipos penales como el crimen organizado, la corrupción, el sicariato, las estafas piramidales, los ataques con ácido del diablo, entre otros.
No obstante, admitió que una reforma de esa magnitud puede ser perfeccionada y sostuvo que el Congreso tiene la responsabilidad de evaluar las observaciones que distintos sectores plantearon desde que la pieza fue promulgada.
Pacheco insistió en que el propósito "no es reabrir completamente" la discusión del Código Penal, sino concentrarse en los artículos que han generado mayores cuestionamientos.
El proceso
La recepción de propuestas para el Código Penal se ejecutará hasta el 15 de julio y en la sesión de este miércoles se presentará un proyecto de ley con las sugerencias de algunos diputados.
Después del 15 de julio, los legisladores estudiarán los planteamientos y se abocarán a aprobar las modificaciones.
Todo el proceso está respaldado por los partidos de oposición, que expresaron estar de acuerdo con la ronda de revisiones.
MAIQUETÍA.La Guairaes para Venezuela lo queBoca Chicarepresenta paraRepública Dominicana.
Una franja costera donde el mar representa un todo. Hoteles, restaurantes, pescadores, vendedores ambulantes y familias que dependen del turismo. La mayoría de quienes llegan a esta región lo hacen por el azul intenso del Caribe.
Los Corales, Puerto Escondido, Macuto, Playa Los Ángeles y Playa Caribito.
Durante décadas, esos nombres evocaron vacaciones, procesiones de Semana Santa, tambores afrovenezolanos y el principal puerto marítimo del país. La Guaira era la puerta de entrada para buena parte de quienes visitaban Venezuela.
Hoy es muy diferente.
La región sufrió una destrucción masiva tras los terremotos del 24 de junio. La licuación del suelo y el colapso de decenas de edificios transformaron para siempre el paisaje. Pero la devastación más profunda no es la que aparece en las fotografías.
Sus habitantes viven atrapados en una especie de duelo ambiguo. El que ocurre cuando no aparece el cuerpo de un ser querido y la herida, terca, se niega a cerrar.
Madre e hija a la espera de atención médica en La Guaira. (DIARIO LIBRE/ LUDUIS TAPIA)
Interior del hospital provisional instalado por el gobierno dominicano en La Guaira. (DIARIO LIBRE/ LUDUIS TAPIA)
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En shock
Hay mucha gente en el estadio Juan Guillermo Guzmán de La Guaira. Calculamos unas sesenta familias.
No hay niños jugando béisbol. Tampoco se celebra ninguna "caimanera" ni torneo comunitario. Los espacios que antes reunían a deportistashoy albergan personas que lo perdieron todo.
Sobreviven.
Allí también opera un hospital móvil instalado por República Dominicana, donde médicos y personal sanitario atienden cada día a cientos de pacientes y ofrecen apoyo psicológico a quienes intentan procesar lo ocurrido.
Entre ellos está Roger Fuentes, pescador. Cuando intenta describir el terremoto recurre a una imagen sencilla. "Como un dominó sobre una mesa. Cuando usted mueve una ficha, así mismo se movía todo".
"Pero no era que se movía para los lados. Esto brincaba. Uno quería sostenerse y no podía. Corría y se caía. Las casas rebotaban. Los carros rebotaban".
En sus ojos todavía permanece el miedo. "Nadie se esperaba esto".
Gracias a una vecina que le avisó, supo que algo ocurría. "Y cuando salí del apartamento, todo se vino abajo".
Roger Fuentes, pescador refugiado en un estadio de béisbol en La Guaira. (DIARIO LIBRE/ LUDUIS TAPIA)
Las paredesestallaron.
Roger vivía en un primer piso. Su hermano se encontraba en la ciudad de Macuto cuando ocurrió el desastre. Sobrevivió, aunque sufrió fuertes golpes en las piernas y todavía está en el hospital.
Ahora Roger debe empezar de cero. No solo perdió su vivienda.
Perdió vecinos. Amigos de toda la vida. Compañeros de pesca y de deportes.
Todos vivían en una torre que desapareció. "Esto quedará para la historia de nuestros hijos. Yo no se lo deseo a nadie".
A nadie.
Por fortuna, sus hijos no estaban en casa. Uno estaba en la universidad y otro trabajando. "Esto fue un castigo muy fuerte de la naturaleza".
El estadio Juan Guillermo Guzmán no es el único refugio habilitado. También reciben desplazados el Polideportivo José María Vargas, en Maiquetía, y el estadio Jorge Luis García Carneiro, en Macuto. Las autoridades y organismos humanitarios calculan que existen decenas de refugios distribuidos por todo el estado.
En algunas avenidas, incluso, familias enteras levantaron carpas improvisadas.
Detalles de la vida cotidiana en un centro de refugio en La Guaira. (DIARIO LIBRE/ LUDUIS TAPIA)
Algunas de las pertenencias que pudieron rescatar quienes ahora son refugiados en La Guaira. (DIARIO LIBRE/ LUDUIS TAPIA)
Parte de las donaciones que llegaron desde varias partes del mundo hasta La Guaira, antigua Vargas. (DIARIO LIBRE/ LUDUIS TAPIA)
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Tuvieron suerte
Carlos García, trabajador social, vive en uno de los refugios junto a su hijo, dos nietos, una hermana y varios familiares más.
Está allí desde el 24 de junio. "Gracias a Dios salimos todos con vida", refiere. "No podemos decir que no hemos sido atendidos".
Desde el terremoto, su existencia se divide en tres colores.
Verde. Amarillo. Rojo.
Así clasifican los ingenieros las edificaciones inspeccionadas.
Su vivienda quedó marcada en amarillo. Todavía puede habitarse, pero requiere reparaciones. Roger sabe que tuvo suerte.
Una familiavecina murió por completo. El cuerpo del abuelo sigue bajo los escombros. Las condiciones del terreno hacen muy peligrosa cualquier operación de rescate.
Un guardía recorre uno de los campos de refugiados en La Guaira. (DIARIO LIBRE/ LUDUIS TAPIA)
Otro refugiado, Ramón Álvarez, cumplirá pronto 60 años. Se presenta como "venezolano cien por ciento" y habla despacio, como si todavía intentara ordenar sus recuerdos. Logró rescatar con vida a sus 16 nietos.
"¿Cómo explicarle, vale? Esto fue algo muy trágico".
De la vida que tenía antes conserva apenas algunas sábanas, colchones y objetos que alcanzó a sacar de su casa.
Aun así, agradece la ayuda llegada desde otros estados venezolanos y mantiene esperanza en el futuro.
Confía en que la recuperación económica y el regreso de inversiones al sector turístico permitan reconstruir parte de lo perdido.
Aplastados
La vida en los refugios está lejos de ser cómoda. Hay hacinamiento, incertidumbre y largas filas para acceder a servicios básicos y de salud.
Pero quienes permanecen allí tuvieron una oportunidad que miles de personas no tuvieron. Siguen vivos.
En localidades como Catia La Mar, Macuto, Playa Grande, Caraballeda y Tanaguarena, los edificios colapsados modificaron por completo el paisaje urbano.
Durante nuestra visita a Catia La Mar y Playa Grande, los testimonios se repetían una y otra vez.
"Hay edificios de 18 y 25 pisosdestruidos".
"Familias enteras quedaron sepultadas".
Yo noté mucha ausencia. Demasiada.
Edificios destruidos en La Guaira. (DIARIO LIBRE/ LUDUIS TAPIA)
(DIARIO LIBRE/ LUDUIS TAPIA)
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Otro mundo
Además de los edificios derrumbados, también colapsó la rutina.
Supermercados, pequeños comercios, farmacias y establecimientos de servicios quedaron dañados o fuera de operación.
"Para comprar hay que ir a otros sitios. El transporte casi no se consigue", cuentan los habitantes.
La catástrofe golpeó una región que ya enfrentaba vulnerabilidades económicas y sociales. Ahora las necesidades son mayores.
La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres calcula que los daños físicos directos provocados por los terremotos ascienden a unos 37 mil millones de dólares.
La mayor parte corresponde a viviendas, edificios comerciales, centros educativos y hospitales. El resto afecta infraestructura esencial como carreteras, sistemas de agua, telecomunicaciones, puertos, aeropuertos y redes energéticas.
Las autoridades venezolanas estiman que más de 12 mil personas perdieron sus viviendas. Los organismos internacionales elevan esa cifra. Detrás de cada número hay una historia como la de Roger, Carlos o Ramón.
Gente que una vez disfrutó. Rió a carcajadas. Se bañó en el mar azul que hizo famosa a La Guaira.
Ellos ahora no piensan en eso. Intentan entender la vida desde desde refugios, carpas o edificios agrietados.
El Caribe sigue siendo el mismo. Ellos ya son otra cos.