En la parte superior, raíz de jengibre, en la parte inferior raíz de cúrcuma, en la que se pueden observar los tonos anaranjados.
a tradición señala que las especias tienen propiedades medicinales, pero ¿es esto real?
Descubren la 'antiespecia' que explica por qué unos pimientos pican y otros no.
Saber utilizar especias en la cocina es el siguiente nivel para disfrutar de la gastronomía y permitir que nuestro paladar viaje a países exóticos sin salir de la boca. Las especias proporcionan complejidad a los platos, regulan la acidez, el aroma, y aportan notas terrosas, picantes o florales que pueden transformar hasta el plato más insulso en toda una experiencia para nuestros receptores del gusto y el olfato.
Gastronómicamente, las especias pueden definirse como las partes de las plantas que contienen un mayor número de moléculas llamadas compuestos aromáticos. Estas moléculas son muy útiles para las plantas ya que les ayudan a protegerse de hongos o bacterias y también ahuyentan a insectos o animales para impedir que se las coman. Eso sí, debido a casualidades de la vida, algunas de estas sustancias son muy agradables para el ser humano y por ello las distintas culturas las han ido incluyendo en sus dietas.
Pero junto a la tradición de las especias también se ha ido transmitiendo la idea de que tienen propiedades muy beneficiosas para el organismo. Por ello, en los últimos años la ciencia se ha volcado en comprender si estos supuestos atributos son tan buenos como se cree o, por el contrario, se han exagerado y descontextualizado. En esta vorágine de especias, dos de las más utilizadas son la cúrcuma y el jengibre.
Estudiando hasta las mismísimas raíces (del jengibre)
Una de las especias que más de moda se ha puesto en las culturas occidentales es el jengibre, sobre todo incluido en zumos y batidos. Este tubérculo originario de los bosques tropicales del sur de Asia lleva siglos como una pieza clave de la gastronomía local, donde además ha sido ampliamente utilizado como remedio tradicional para el dolor las náuseas y los vómitos. El característico aroma d







