El subsidio que actualmente mantiene el Gobierno dominicano para contener el precio de los combustibles es insostenible para las finanzas públicas si se mantiene en los niveles actuales, advirtió el economista Henri Hebrard, quien llamó a revisar la política de precios ante el incremento internacional del petróleo.
Durante una entrevista en Despierta con CDN, Hebrard explicó que el subsidio semanal a los combustibles ha llegado a alrededor de RD$1,600 millones, monto que, de mantenerse durante las 52 semanas del año, representaría más de RD$80,000 millones anuales.
A su juicio, esa cifra representa una presión fiscal que el Estado no puede sostener indefinidamente, especialmente cuando también debe asumir otros compromisos relacionados con el sector eléctrico y el servicio de la deuda pública.
El economista señaló que el país enfrenta actualmente un fuerte incremento de los precios internacionales de los combustibles, con el petróleo por encima de los US$100 por barril durante varios días consecutivos, mientras también se ha ampliado el diferencial entre el precio del crudo y el de los combustibles terminados.
Hebrard explicó que el impacto sobre República Dominicana es particularmente relevante debido a su dependencia de las importaciones de combustibles.
El país consume alrededor de 78 millones de barriles al año, pero solo refina aproximadamente 9 millones, por lo que una parte significativa de las necesidades energéticas depende de productos importados.
El costo de mantener congelados los precios
Hebrard explicó que mantener artificialmente estable el precio de los combustibles implica trasladar al presupuesto público el incremento que no paga directamente el consumidor.
Indicó que, por cada dólar de aumento en la cotización internacional del combustible, el precio al consumidor dominicano puede aumentar entre RD$0.60 y RD$2.00 por galón, dependiendo del producto y de las condiciones del mercado.
Como ejemplo, señaló que, sin subsidio, esta semana la gasolina premium debería registrar un aumento de aproximadamente RD$117 por galón, mientras que la regular tendría un incremento cercano a RD$109, de acuerdo con sus cálculos.
También explicó que evitar un aumento de apenas RD$2 por galón puede representar para el Estado un costo adicional que podría alcanzar unos RD$1,000 millones anuales.
Advierte sobre impacto combinado de combustibles y electricidad
El economista advirtió que la presión fiscal no proviene exclusivamente del subsidio a los combustibles.
La combinación de este gasto con el costo de las transferencias destinadas al sector eléctrico podría representar un impacto superior a RD$200,000 millones en las cuentas públicas si no se modifican algunas de las políticas actuales.
Hebrard recordó que el presupuesto inicial de 2026 contemplaba unos RD$12,000 millones para subsidiar combustibles, pero que el monto podría superar los RD$50,000 millones al finalizar el año si los precios internacionales permanecen elevados y el Gobierno continúa evitando trasladar los aumentos al consumidor.
Alza de tasas de la Fed también genera presión
Hebrard también analizó el impacto de la reciente decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos sobre las tasas de interés.
Explicó que el escenario internacional combina presiones inflacionarias derivadas del encarecimiento de la energía con tasas de interés más elevadas.
Sin embargo, consideró que cuando el aumento de la inflación responde principalmente a un choque externo de precios, incrementar las tasas de interés no necesariamente constituye la herramienta más efectiva para combatirlo.
“Cuando la inflación sube por un shock de precios que viene de fuera, la subida de tasas no es la medida más efectiva”, sostuvo.
El precio de la gasolina terminada es la referencia
El economista advirtió además que analizar únicamente la evolución del precio del petróleo puede generar expectativas equivocadas sobre el comportamiento de los combustibles en República Dominicana.
Explicó que el precio que realmente debe observarse para determinar el costo local es el de la gasolina terminada, debido a que el país importa una cantidad significativa de estos productos.
Según Hebrard, el precio promedio del petróleo ha aumentado más de US$9 respecto a comienzos de año, lo que se refleja progresivamente en los costos de importación.
Presupuesto 2027 enfrentará un escenario complejo
De cara a la elaboración del Presupuesto General del Estado de 2027, Hebrard consideró que el Gobierno enfrentará uno de los ejercicios fiscales más complejos de las últimas décadas.
El economista sugirió convocar a especialistas de distintas corrientes y sectores para analizar alternativas frente al escenario internacional y las presiones sobre las cuentas públicas.
Recordó además que República Dominicana deberá afrontar a comienzos del próximo año el vencimiento de bonos por aproximadamente US$1,700 millones.
Ante ese compromiso, planteó que podría ser conveniente evaluar las condiciones actuales de los mercados para determinar si resulta oportuno realizar una emisión que permita reducir presiones financieras futuras.
Tipo de cambio y entrada de divisas dan cierto alivio
Hebrard señaló que el tipo de cambio constituye uno de los elementos que actualmente ofrecen cierto alivio a las cuentas públicas.
Explicó que el presupuesto había contemplado un promedio de RD$65.50 por dólar, mientras que la tasa de cambio efectiva se ha situado alrededor de RD$60 en promedio.
A esto se suma el comportamiento favorable de los flujos de divisas provenientes de remesas, turismo, exportaciones e inversión extranjera, que han alcanzado niveles elevados y ayudan a compensar parte de las presiones externas.
Llama a revisar las proyecciones para 2027
Hebrard anticipó que el proyecto de presupuesto para 2027 será presentado el 1 de octubre y consideró necesario revisar las proyecciones de petróleo, tipo de cambio y demás variables utilizadas para construir las estimaciones fiscales.
El economista sostuvo que el actual escenario internacional exige responsabilidad de las autoridades, el sector privado, la sociedad civil y los actores políticos para explicar los posibles ajustes y evitar que el debate económico se convierta únicamente en una discusión política.
A su juicio, la magnitud del choque externo obliga a evaluar la sostenibilidad de los subsidios y el resto de las políticas fiscales antes de que la presión sobre las finanzas públicas continúe aumentando.