jueves, 10 de septiembre de 2026

La participación electoral dominicana en el exterior se reduce a un 19%



El gran agujero de la participación electoral dominicana está fuera de sus fronteras. Apenas el 19 % de los ciudadanos empadronados en el exterior acudió a votar en las elecciones de mayo de 2024, lo que situó la abstención de la diáspora en un extraordinario 81 %, según el estudio elaborado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), a través de CAPEL, a solicitud de la Junta Central Electoral (JCE).

La magnitud del fenómeno resulta todavía más significativa porque los dominicanos inscritos en el extranjero representan ya el 10.6 % del padrón. De aproximadamente 863,784 electores registrados fuera del país, solo unos 164,460 ejercieron el sufragio.

El contraste con el territorio nacional es considerable. Dentro de República Dominicana votó el 58.6 % del electorado, para una abstención de 41.4 %. Al incorporar el voto exterior, la abstención general ascendió a 45.6 %.

La investigación cuestiona, sin embargo, que la escasa participación de la diáspora pueda atribuirse simplemente a indiferencia. El estudio identifica obstáculos políticos y logísticos que hacen considerablemente más difícil votar desde el extranjero.

Uno de ellos es la distancia. El capítulo dedicado al voto exterior recoge casos de ciudadanos que deben desplazarse hasta 500 kilómetros o realizar viajes de seis horas para llegar al recinto electoral. El ejercicio del sufragio puede implicar gastos de combustible, transporte e incluso alojamiento.

A ello se agrega una diferencia fundamental con las elecciones celebradas en territorio dominicano: el día de votación no es necesariamente feriado en los países donde residen los electores. Las obligaciones laborales pueden convertir el voto en una actividad que requiere prácticamente sacrificar una jornada completa.

Estados Unidos, el mayor problema

El fenómeno adquiere particular importancia en Estados Unidos, donde se concentra la mayor cantidad de electores dominicanos en el extranjero.

De 614,454 inscritos, votaron 110,774, apenas el 18 %. Puerto Rico registró una participación todavía menor: 7,306 votantes de 48,179 empadronados, equivalente al 15 %.

España alcanzó una participación del 26 %, mientras Canadá y San Martín llegaron al 29 % y Curazao al 28 %. Venezuela registró 22 %, Italia 21 %, Panamá y Suiza 20 % y Chile 19 %.

La organización de las elecciones fuera del país también enfrenta dificultades que no existen en igual medida dentro del territorio nacional. La JCE depende de locales alquilados, escuelas y otras instalaciones cuya utilización está sometida a las disposiciones de autoridades o propietarios en los países receptores.

El estudio documenta casos en Boston y Nueva York en los que recintos previstos fueron retirados pocos días antes de las elecciones y tuvieron que buscarse alternativas. También señala problemas para informar a electores que cambian frecuentemente de residencia y cuyas direcciones registradas pueden quedar desactualizadas.

Pero las dificultades prácticas explican solamente una parte de la abstención.

El informe encuentra también desconfianza política, clientelismo y falta de propuestas atractivas. Un 47 % de los consultados considera que la oferta electoral representa "más de lo mismo". Al mismo tiempo, el 74 % considera la democracia como el sistema de gobierno ideal, una combinación que revela que el desencanto parece dirigirse más hacia los actores políticos que contra el sistema democrático.

El estudio describe otra contradicción significativa como una situación de "ciudadanía económica sin ciudadanía política": el 70.2 % de los dominicanos consultados en el exterior envía remesas regularmente al país, pero ese fuerte vínculo económico no se traduce en participación electoral.

Cambiar la forma de votar

Ante la magnitud del problema, CAPEL plantea que reducir la abstención exterior requerirá algo más que campañas exhortando a los ciudadanos a acudir a las urnas.

Entre las alternativas propone evaluar el voto postal, el voto anticipado y mecanismos electrónicos, además de mejorar el registro electoral, la información a los ciudadanos y la accesibilidad de los centros de votación.

La conclusión de fondo resulta especialmente relevante para la JCE: el país ha avanzado en la credibilidad técnica de sus elecciones, pero debe conseguir que participar sea también accesible y que el ciudadano perciba que su voto tiene consecuencias.

El presidente de la JCE, Román Jáquez Liranzo, anunció durante la presentación del informe la creación de una Subcomisión de Abstención Electoral, nacional y en el exterior, para comenzar a trabajar sobre sus resultados.

El desafío es considerable. Mientras el padrón exterior continúa creciendo —pasó de representar 5.7 % del electorado en 2016 a aproximadamente 10.6 % en 2024—, la proporción que efectivamente vota se mueve en dirección contraria.

La diáspora dominicana está cada vez más presente en el padrón, pero cada vez menos frente a las urnas.

OEA llama a actuar contra Nicaragua un día después de aflorar crisis con RD



El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, llamó este jueves a los países miembros a "tomar medidas colectivamente" contra Nicaragua, apenas un día después de que saliera a la luz el cierre de la embajada nicaragüense en República Dominicana, en medio del deterioro de las relaciones entre Santo Domingo y Managua.

Los dos acontecimientos tienen como punto de conexión la situación democrática y electoral de Nicaragua. Las tensiones entre los gobiernos dominicano y nicaragüense se agudizaron precisamente después de que República Dominicana cuestionara las declaraciones del presidente Daniel Ortega sobre las elecciones y defendiera el derecho de los nicaragüenses a escoger libremente a sus autoridades.

Ahora, la OEA eleva la presión regional después de que la Asamblea Nacional nicaragüense, controlada por el sandinismo, prohibiera la participación electoral de personas calificadas como "traidores a la patria", una decisión que, en la práctica, impediría competir a sectores de la oposición.

"Lo que está sucediendo en Nicaragua es absolutamente inaceptable", declaró Ramdin a periodistas en la sede de la organización, que prepara una reunión extraordinaria de cancilleres para abordar la situación del país centroamericano.

La crisis con República Dominicana

La posición de la OEA se produce cuando las relaciones entre República Dominicana y Nicaragua atraviesan uno de sus momentos de mayor tensión en décadas.

  • El Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano confirmó esta semana que tomó nota de la decisión del Gobierno de Ortega de cerrar su embajada en Santo Domingo. La sede que ocupaba la representación diplomática en el Ensanche Julieta ya está disponible para alquiler.
  • Santo Domingo, sin embargo, mantiene abierta su embajada en Managua, aunque bajo la conducción de un encargado de negocios interino. La embajadora dominicana, Acsamary Guzmán Nina, fue llamada a consultas el pasado 23 de julio, en medio del intercambio de críticas entre ambos gobiernos.

El deterioro bilateral se aceleró luego de que República Dominicana rechazara posiciones de Ortega relacionadas con el futuro electoral nicaragüense. El presidente Luis Abinader sostuvo entonces que ningún gobierno puede privar a su población del derecho de escoger a sus gobernantes y reafirmó la defensa dominicana del derecho de los pueblos de América a elegir libremente a sus autoridades. Managua respondió con críticas contra las autoridades dominicanas.

Siete semanas después del llamado a consultas de la embajadora, Nicaragua cerró su representación en Santo Domingo, aunque hasta ahora no se ha producido una ruptura formal de las relaciones diplomáticas.

Una respuesta regional

En ese escenario, la OEA convocó una "reunión de consulta de ministros de Relaciones Exteriores", un mecanismo poco habitual que refleja la gravedad que la organización atribuye a la situación nicaragüense.

Ramdin explicó que el encuentro podría celebrarse después de la Asamblea General de las Naciones Unidas, prevista para finales de septiembre.

El secretario general abogó por "acordar colectivamente un conjunto de medidas para ejercer más presión sobre el Gobierno de Nicaragua", con el objetivo de abrir eventualmente un proceso de diálogo.

"No sé aún en qué forma, ni quién lo encabezaría: podría ser un grupo de Estados miembros", planteó.

La OEA no tiene capacidad directa para imponer sanciones económicas a Nicaragua, por lo que cualquier medida de ese tipo tendría que ser aplicada individualmente por sus Estados miembros. Nicaragua, además, abandonó formalmente la organización en noviembre de 2023.

Ramdin aseguró que existen conversaciones entre Estados Unidos y otros países para fijar la fecha de la reunión y expresó su interés en garantizar una participación amplia de cancilleres.

Washington ha incrementado durante este año la presión sobre el Gobierno de Ortega y su esposa y copresidenta, Rosario Murillo, mediante sanciones económicas dirigidas contra funcionarios y entidades nicaragüenses.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, también endureció el mensaje después de las nuevas restricciones electorales y exhortó a la comunidad internacional a "poner fin de inmediato a las operaciones habituales con esta brutal dictadura".

Ortega respondió desafiando las presiones externas: "A los que nos amenazan constantemente, aquí está un pueblo y un ejército que ni se vende ni se rinde jamás".

El pronunciamiento de Ramdin coloca así en el escenario hemisférico el mismo conflicto sobre democracia y elecciones que deterioró las relaciones entre Nicaragua y República Dominicana y que terminó con el cierre de la embajada nicaragüense en Santo Domingo.

El dominicano se cansó de los mítines en campaña

Durante una campaña electoral dominicana, las imágenes suelen repetirse: caravanas, banderas, tarimas, música, discursos y largas filas de personas siguiendo a un candidato. Pero entre quienes decidieron no votaren 202 ,precisamente una de esas escenas tradicionales de la política quedó marcada como la peor parte de la campaña.

El 44.4 % de los abstencionistas consultados señaló los mítines como uno de los aspectos que más rechazó de la última campaña electoral. Le siguieron los propios candidatos, con 41.2 %, la campaña en general, con 38.4 %, los resultados, con 37.1 %, y las propuestas, con 36.8 %. El dato resulta interesante porque coloca en el centro una de las herramientas más antiguas de la política dominicana: la movilización presencial.

Durante décadas, un mitin ha sido mucho más que un acto político. Es el punto de encuentro entre candidato y simpatizantes, el lugar donde se levantan banderas, se repiten consignas y se intenta transmitir fuerza electoral. Sin embargo, para una parte importante de quienes terminaron absteniéndose, ese formato no parece estar generando precisamente conexión, y el problema no termina en la tarima.

Cuatro de cada 10 abstencionistas también identificaron a los candidatos como una de las peores partes de la campaña, mientras que 38.4 % señaló la campaña en sí misma. Las propuestas tampoco salen bien paradas: 36.8 % las incluyó entre los elementos peor valorados. Eso ayuda a mirar la abstención desde otro lugar. No se trata solamente de personas que no fueron a votar porque no les interesó la política.

De hecho, el estudio encontró que entre las razones para abstenerse aparece primero una respuesta bastante concreta: 19 % dijo que ningún candidato lo convenció. Otro 14 % manifestó falta de confianza en el sistema político, mientras 8 % señaló que no encontró buenas propuestas y 5 % mencionó la corrupción en la política.

El escenario que dibujan esos números es incómodo para los partidos: quienes se alejaron de las urnas no necesariamente están diciendo que no les importe quién gobierne. Una parte está diciendo que la oferta política no logró convencerla.

Y hay otro dato que hace todavía más interesante el cuadro. Aunque la abstención es elevada, el 74 % de los abstencionistas nacionales consultados todavía prefiere la democracia por encima de cualquier otro sistema de gobierno. En el exterior, esa proporción alcanza 70.7 %. Apenas 5 % dijo preferir un gobierno autoritario. Es decir, el rechazo no parece dirigirse necesariamente contra la democracia como sistema. Puede estar dirigido contra la manera en que se está haciendo política.

Riverón dice que los haitianos “solo sirven para recoger basura”


El alcalde de Dajabón, Santiago Riverón, generó nuevas críticas este miércoles por sus declaraciones sobre los ciudadanos haitianos, al afirmar que estos “solo sirven para recoger basura” y cuestionar las actividades que realizan en República Dominicana.

Durante una conversación, Riverón fue cuestionado sobre la presencia de haitianos en el país y respondió: “los haitianos solo sirven para recoger basura”.

Ante la reacción de quienes participaban en la conversación, que le preguntaron si estaba diciendo que esa era la única actividad que realizaban, insistió: “Para eso es lo único que sirven los haitianos”.

Riverón indicó que no le tiene odio a los nacionales, pero inmediatamente hizo una distinción: “Nosotros le tenemos odio a la costumbre que tienen los haitianos”.

El alcalde agregó que rechaza que República Dominicana pueda convertirse en Haití y afirmó: “Tenemos odio a que República Dominicana se pueda convertir en Haití, donde los haitianos se comen uno con otro”. Pero las declaraciones no quedaron en el tema migratorio o laboral. Riverón también aseguró que no confía en ciudadanos haitianos para preparar sus alimentos. “Yo no tengo confianza de haitianos para mi comida”.

Al explicar su posición, relató que cuando llega a un restaurante verifica si hay mujeres haitianas trabajando en la cocina y, si las encuentra, prefiere marcharse. “Cuando voy a los restaurantes, lo primero que me paro y que chequeo. A ver, si hay haitianas cocinando ahí adentro, me voy por ahí mismo”.

La conversación derivó posteriormente hacia supuestas creencias y prácticas atribuidas por Riverón a los haitianos. Al ser preguntado sobre el llamado “alcajé”, respondió que se trataba de:“Creencias diabólicas que traen ellos desde esa selva, las traen desde África”.

También afirmó que los haitianos realizan “pactos raros” y llegó a decir: “Y comen gente también”. Ante la reacción de sorpresa de su interlocutor, agregó: “Y se comen uno con otro”.

Riverón, quien dirige el gobierno municipal de Dajabón, una de las provincias fronterizas con Haití, cerró el intercambio rechazando que su seguridad dependa de la protección que mantiene a su alrededor. “La seguridad más grande mía es la de Dios”.


La abstención se esconde en las ciudades más grandes: el hallazgo del estudio IIDH-Capel

La abstención se esconde en las ciudades más grandes: el hallazgo del estudio IIDH-Capel


La abstención en República Dominicana no es un fenómeno de pobreza ni de exclusión, sino un comportamiento propio de las zonas urbanas más prósperas del país. Así lo revela un hallazgo del Estudio sobre la abstención electoral en la República Dominicana, del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH) y su Centro de Asesoría y Promoción Electoral (Capel), que ningún medio ha reportado hasta ahora.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores aplicaron modelos de regresión logística sobre más de 8 millones de registros del padrón electoral. El resultado desmonta una de las explicaciones más repetidas sobre el ausentismo: ni la edad ni el género explican la caída de 15 puntos porcentuales en la participación registrada en la última década.

Los datos muestran que la reducción del voto ocurrió de forma homogénea en todos los grupos generacionales. La llamada Generación Z acude a las urnas en porcentajes prácticamente idénticos a los de los baby boomers, lo que descarta la idea de que el abstencionismo sea un problema exclusivo de los jóvenes.

Análisis territorial de la abstención

El verdadero patrón que emerge del análisis territorial es geográfico, no demográfico. El estudio identifica que las demarcaciones con mayor Índice de Desarrollo Humano (IDH) y mayor dinamismo económico del país, en particular la Región Ozama, que incluye al Distrito Nacional, y la provincia de Santiago, son las que registran los niveles de inasistencia más elevados, superando en ocasiones el 60 %.

De hecho, en las diez demarcaciones con mayor cantidad de electores inscritos, la abstención llegó a 60.8 %, un dato que no ha sido divulgado en ningún medio hasta el momento.

En el extremo opuesto se ubican provincias rurales y fronterizas como Enriquillo y El Valle, donde el estudio documenta una mayor "resiliencia participativa". Los propios coeficientes estadísticos del informe respaldan esta brecha: mientras Enriquillo y El Valle presentan coeficientes de regresión de 2,3 y 2,0, respectivamente, indicando una probabilidad de participación mucho más alta, la Región Ozama apenas alcanza 0,8.

Paradoja de la modernidad urbana

Este hallazgo obliga a los investigadores a invertir un supuesto muy extendido: que la mayor concentración poblacional, junto con un mejor acceso a información y recursos en las ciudades, debería traducirse en un mayor activismo cívico. El estudio encuentra justo lo contrario.

Según el análisis, en los grandes centros urbanos se ha producido un debilitamiento del vínculo simbólico con el ritual electoral, un fenómeno que los autores asocian con la complejidad y el "ruido" propios de la vida metropolitana.

En contraste, sugieren que en las zonas rurales las redes comunitarias y las dinámicas de clientelismo político, con todas sus implicaciones cuestionables, funcionan como un mecanismo que sostiene una participación más alta.

Desconexión entre niveles de participación

El informe agrega una segunda capa a este diagnóstico: la brecha entre el nivel presidencial y el municipal. La participación en las elecciones municipales es, en promedio, diez puntos porcentuales inferior a la de las presidenciales, lo que los investigadores interpretan como una "asimetría democrática".

El ciudadano, especialmente el urbano, evalúa de forma pragmática la utilidad de su voto según la relevancia percibida del cargo en disputa, restándole peso al gobierno local frente al nacional.

  • Frente a este diagnóstico, el estudio no plantea campañas genéricas de movilización, sino una herramienta concreta que tampoco ha sido mencionada en la cobertura periodística: la georreferenciación de los centros de votación.

Según los autores, esta herramienta permitiría a la administración electoral diseñar políticas de inclusión dirigidas específicamente a las desigualdades socioespaciales detectadas en las zonas metropolitanas, convirtiendo la logística electoral en un instrumento para reconstruir el interés ciudadano donde más se ha erosionado.

La respuesta a la abstención debe ser fundamentalmente política, no demográfica.

El reto, señalan, ya no está en entender por qué los jóvenes no votan, porque no es cierto que voten menos que el resto, sino en comprender por qué las ciudades más prósperas del país se han convertido en el epicentro del distanciamiento de las urnas.