jueves, 23 de abril de 2026

Apresan a hombre investigado por la muerte de su hija en Los Girasoles

 


La Policía Nacional informó este jueves el arresto de un hombre vinculado al fallecimiento de su hija, una infante cuyo cuerpo lo encontraron en una cañada del sector Los Girasoles, en el Distrito Nacional, hecho que ha generado profunda consternación en la sociedad.

El detenido es Rosi Alfredo Mota Almonte, alias “El Locón Break”. El mismo lo apresaron en cumplimiento de la orden judicial No. 2026-AJ0032-323, emitida por autoridad competente, como parte del proceso investigativo en curso.

La información la ofreció el vocero policial, coronel Diego Pesqueira. Además dijo que la institución policial expresa su pesar ante la trágica pérdida de la menor Ruth Angélica Mota. También reiteró su compromiso de esclarecer plenamente las circunstancias de este lamentable hecho, en estricto apego a la ley y al debido proceso.

El vocero policial precisó que, debido a la sensibilidad del caso y en resguardo de la integridad de la investigación, los detalles relacionados con las evidencias y circunstancias los presentará el Ministerio Público en la etapa procesal correspondiente. Esto durante la solicitud de medida de coerción.

Asimismo, indicó que la orden de arresto la emitió a partir de la existencia de indicios que vinculan al detenido con el hecho,. Esto correspondiendo al Ministerio Público la responsabilidad de sustentar la acusación ante los tribunales.

Ejército detuvo 23 indocumentados en Santiago Rodríguez tras persecución



Una patrulla del Ejército de República Dominicana (ERD) interceptó un vehículo con veintitrés nacionales haitianos en condición migratoria irregular, incluyendo al conductor, tras una persecución en la provincia Santiago Rodríguez.

Los soldados del ERD, destacados en el puesto de chequeo El Guanal, ordenaron el alto a una jeepeta marca Ford, modelo Explorer, color rojo, placa G200717, cuyo conductor hizo caso omiso a la orden y emprendió la huida, lo que dio lugar a una persecución que culminó frente a la escuela Clara Luz Lora, donde los soldados lograron interceptar el vehículo.

Al ser inspeccionado, se encontraron en su interior veintitrés 23extranjeros en condición migratoria irregular, entre ellos trece 13 hombres, ocho 8 mujeres y dos 2 menores de edad.

Entre los detenidos se incluye al conductor del vehículo, identificado como Guerime Wesly, de nacionalidad haitiana.

El conductor, los indocumentados y el vehículo fueron trasladados bajo custodia a la Fortaleza del ERD en Santiago Rodríguez, para los fines legales correspondientes y su posterior entrega a la Dirección General de Migración (DGM).

Policía dice investiga hipótesis que relaciona muerte de chofer municipal a presunta deuda económica



La Policía Nacional informó que también desarrolla una línea de investigación en base una hipótesis que estaría vinculando la muerte del chofer municipal David Carlos Abreu Quezada a un conflicto social derivado de una presunta deuda económica.

La información fue ofrecida por el vocero de la institución, coronel Diego Pesqueira, quien indicó que se analizan informaciones que apuntan a la existencia de una presunta deuda, situación por la cual la víctima habría sido interceptada y acorralada por varios individuos.

«Esta hipótesis se encuentra en proceso de verificación como parte de las pesquisas en curso», afirmó Pesqueira al ser abordado por periodistas en la sede policial.

Resaltó que, independientemente del origen del conflicto, el caso ha sido declarado de alta prioridad, con el objetivo de establecer responsabilidades y someter a los implicados ante la justicia.

En el marco de la investigación, fueron arrestados y enviados a la justicia a través del Ministerio Público ocho personas.

Según el informe preliminar, el hecho se desencadenó en circunstancias que se investigan.

Las autoridades establecen que Abreu Quezada fue interceptado y agredido físicamente, recibiendo una herida punzocortante en el muslo derecho.

Durante las acciones policiales, fue ocupada el arma blanca presuntamente utilizada, así como una motocicleta vinculada al hecho.

El coronel  Pesqueira reiteró el compromiso de las autoridades en esclarecer el caso y garantizar que los responsables enfrenten las consecuencias legales correspondientes.


Merengue: entre la eternidad cultural y el desafío de reinventarse



En la República Dominicana, hablar de merengue es hablar de identidad. No es un género cualquiera ni una moda pasajera: es un símbolo nacional que ha trascendido generaciones, clases sociales y fronteras. Desde su declaración como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, el merengue dejó claro que su valor no solo reside en lo musical, sino en lo histórico y cultural. Sin embargo, en medio del auge de los géneros urbanos, surge una interrogante que cada vez toma más fuerza en la conversación pública: ¿el merengue sigue vigente o está entrando en una silenciosa decadencia?

Para responder, hay que mirar más allá de la nostalgia. Durante décadas, el merengue fue el sonido dominante en la radio, la televisión y las fiestas. Era prácticamente imposible concebir una celebración sin su ritmo contagioso. Figuras como Johnny Ventura, Wilfrido Vargas y Fernando Villalona no solo popularizaron el género, sino que lo convirtieron en un fenómeno cultural que definió épocas enteras. Más adelante, artistas como Juan Luis Guerra elevaron el merengue a niveles internacionales, fusionándolo con otros estilos y dotándolo de una riqueza lírica y musical sin precedentes.

Pero el mundo cambió. La llegada de la era digital transformó la forma en que se consume música. Hoy, plataformas de streaming, redes sociales y algoritmos dictan tendencias. En ese nuevo ecosistema, géneros como el reguetón y el dembow han sabido posicionarse con fuerza, conectando con una juventud que busca inmediatez, identificación y una estética global. El merengue, en comparación, parece haber quedado rezagado en esa carrera por la relevancia digital.

Sin embargo, afirmar que el merengue está en decadencia puede ser una simplificación peligrosa. El género no ha desaparecido ni ha perdido completamente su público. Sigue siendo protagonista en fiestas patronales, bodas, actividades institucionales y celebraciones familiares. Es, en muchos sentidos, el idioma emocional del dominicano. Cuando suenan los acordes de un merengue, hay una reacción casi automática: el cuerpo responde, la memoria se activa, la identidad se reafirma.

Entonces, ¿dónde está el problema? Más que en el gusto del público, el desafío del merengue radica en su capacidad de renovación. Durante años, el género se sostuvo en estructuras tradicionales que funcionaron exitosamente en su momento, pero que hoy compiten con propuestas musicales mucho más dinámicas y experimentales. Mientras otros ritmos se reinventan constantemente, el merengue ha mostrado cierta resistencia al cambio, lo que ha limitado su conexión con nuevas audiencias.

A esto se suma una realidad ineludible: la industria musical también ha cambiado sus prioridades. La inversión en nuevos talentos del merengue es limitada, y los espacios de difusión son cada vez más escasos. La radio, que fue durante décadas el principal motor del género, ya no tiene el mismo poder de antes. Y en las plataformas digitales, donde se define gran parte del éxito actual, el merengue aún no logra posicionarse con la misma fuerza que otros estilos.

Pero no todo es pesimismo. Existen señales de que el merengue aún tiene camino por recorrer. Algunos artistas han comenzado a explorar fusiones con ritmos urbanos, electrónicos e incluso internacionales, buscando refrescar el sonido sin perder la esencia. Otros apuestan por rescatar la raíz tradicional, pero con una producción moderna que pueda competir en el mercado global. Este equilibrio entre tradición e innovación podría ser la clave para su supervivencia y crecimiento.

También es importante cuestionar el rol de las instituciones culturales y educativas. ¿Se está enseñando el merengue como parte fundamental de la identidad nacional? ¿Se están creando espacios para que nuevas generaciones lo conozcan y lo hagan suyo? La cultura no se mantiene viva por inercia; necesita ser promovida, protegida y reinterpretada constantemente.

En este contexto, el merengue no está muriendo, pero tampoco puede darse el lujo de permanecer estático. Está en una encrucijada histórica: o se adapta a los nuevos tiempos o corre el riesgo de convertirse en un símbolo exclusivamente nostálgico. Y la nostalgia, aunque poderosa, no basta para sostener un género en el presente.

El futuro del merengue dependerá de varios factores: la creatividad de sus artistas, la apertura de la industria, el apoyo institucional y, sobre todo, la disposición del público a redescubrirlo. Porque aunque hoy se escuchen otros ritmos en las calles, el merengue sigue ocupando un lugar especial en el corazón dominicano.

Al final, la pregunta no debería ser si el merengue está en decadencia, sino qué estamos haciendo para garantizar su evolución. Porque el merengue no es solo música: es historia, es cultura y es, sin duda, una de las expresiones más auténticas del alma dominicana. Y aquello que forma parte del alma de un pueblo no desaparece fácilmente… pero sí puede transformarse.

Milly Quezada: "El merengue me salvó la vida cuando todo parecía perdido"



 Milly Quezada, la voz que ha acompañado a generaciones enteras. Con la afabilidad y elocuencia que la distinguen, la artista narra aquello que durante años decidió resguardar: su historia. No toda, advierte, sino aquella que, contada desde su propia voz, adquiere la dignidad de lo íntimo y el peso de lo verdadero.

La motivación es cinematográfica. La razón, profundamente humana.

Durante décadas, Quezada defendió con firmeza la frontera entre lo público y lo privado. Por eso, cuando surgió la propuesta de llevar su vida al cine, su reacción fue inmediata: negarse.

"Yo dije que no. Es que yo, como artista, soy de las que piensa que uno tiene que separar la vida privada de la vida profesional, y eso me ha funcionado muy bien", confiesa.

Sin embargo, una pregunta tan simple como incisiva terminó por desarmar sus reservas:

"¿Cómo te gustaría a ti que se contara tu historia cuando tú te vayas: por otros o contada por ti misma?"

Dirigida por Leticia Tonos, la película Milly: la reina del merengue, estrenada el 16 de abril, recorre la vida de la artista, quien emigró muy joven a Estados Unidos tras la Guerra Civil Dominicana de 1965 y encontró en la música un camino de afirmación personal y cultural en Washington Heights durante los años setenta. Ese fue el punto de inflexión.

"Y eso me vendió. Eso lo compré. Porque me entró una inquietud de querer dejar una historia bien contada, de decir mis verdades y tener cierto grado de control, y también de honrar a mucha gente que tiene que ver con esto. Porque uno no llega a un lugar especial por sí solo, uno llega sobre los hombros de mucha gente", afirma.

Así comenzó un proceso creativo que implicó no solo revisar episodios de su vida, sino también resignificarlos. Tras cuatro versiones de guion, el resultado no es una biografía lineal, sino un relato emocional, selectivo y deliberadamente incompleto.

"Hay muchos detalles que uno tiene que cuidarse, no mencionar personas que pudieran sentirse agraviadas. No es una historia cronológica, es una historia sentida", aclara.

""Yo siempre supe que yo iba a cantar y que iba a ser artista... no sabía cómo, pero sí sabía quién quería ser" "Milly QuezadaCantante

La memoria como espectáculo vivo

Lo que distingue este proyecto no es únicamente su carácter testimonial, sino su apuesta estética: un musical, el primero de su naturaleza dentro de la cinematografía dominicana.

"Yo no sabía que estaban tramando un musical para hacerlo como primicia en la cinematografía dominicana", cuenta.

Y describe su sorpresa ante el resultado: "En un momento impredecible, en medio de un momento triste, arranca una canción... y la gente comienza a cantar. Es una experiencia participativa".

La reacción del público en las primeras exhibiciones confirmó esa intuición: risas, cantos espontáneos y silencios densos que construyen una suerte de comunión colectiva.

"Sales del cine livianito. Y eso es lo que me encanta".

Los inicios: entre la ingenuidad y la fe

Toda historia luminosa tiene su contraparte de esfuerzo, y Quezada no la elude.

"Los inicios de todo, en todas las ramas de una profesión, son los más difíciles, pero también los más bonitos, porque uno está inspirado, uno dice: el sacrificio que sea".

Pero la realidad fue otra. "Éramos muy jóvenes, soñadores. Yo lloré muchas veces. Decía: esto es muy difícil, esto no se puede".

En ese trayecto, la figura de su esposo, Rafael Vásquez, emerge como pilar fundamental.

"Rafael nunca desistió de sus sueños. Él tenía la visión de hacia dónde iba todo".

La pérdida y la reconstrucción

El relato adquiere una profundidad distinta al abordar uno de los episodios más dolorosos de su vida: la enfermedad y posterior fallecimiento de Vásquez.

"Yo duré un año y ocho meses que no podía escuchar mis canciones. Yo parqueaba el carro y eso era gritar y llorar".

Con el paso del tiempo, sin embargo, la fe y la música propiciaron una transformación silenciosa.

"Ahí entendí que el merengue es mi mejor medicina. Uno cree que aquí hay remedios para lo que te aqueja, pero no... la música fue lo que me sostuvo".

Y añade sobre la fe: "La palabra de Dios te pone frente a preguntas que no tienen respuesta, pero te da una esperanza para seguir".

Identidad sin distancia

A pesar de haber vivido más de medio siglo en Nueva York, Quezada no concibe su identidad como un desarraigo.

"El dominicano fuera del país vive con una nostalgia añadida. Al estar lejos del país, lo sentimos más", explica.

En su vida cotidiana, esa identidad permanece intacta: "En mi casa se hablaba español, se comía comida dominicana... y así uno transmite eso a los hijos".

El merengue hoy: tradición, transformación y debate generacional

En un momento clave de la conversación, Milly Quezada reflexiona sobre el presente y la evolución del género que ha marcado su vida artística, trazando un puente entre generaciones, cambios culturales y tensiones contemporáneas.

"Johnny Ventura, que en paz descanse, decía que, si el merengue muere, muere la patria, y eso no va a pasar nunca porque el merengue es la identidad nacional, la bandera; después de la bandera, el merengue. Sí ha tenido transformación", dice.

Reconoce su evolución. "Pero si tú te fijas, las transformaciones que trajo cuando Johnny Ventura se paró de una orquesta que tocaba sentada... todos tocaban sentados, y él se paró con su vida como Elvis Presley y daba unos contoneos, ay Dios mío... o sea, fíjate cómo todo eso ha pasado, pero el merengue no se va".

La pérdida y la reconstrucción

El relato adquiere una profundidad distinta al abordar uno de los episodios más dolorosos de su vida: la enfermedad y posterior fallecimiento de Vásquez.

"Yo duré un año y ocho meses que no podía escuchar mis canciones. Yo parqueaba el carro y eso era gritar y llorar".

Con el paso del tiempo, sin embargo, la fe y la música propiciaron una transformación silenciosa.

"Ahí entendí que el merengue es mi mejor medicina. Uno cree que aquí hay remedios para lo que te aqueja, pero no... la música fue lo que me sostuvo".

Y añade sobre la fe: "La palabra de Dios te pone frente a preguntas que no tienen respuesta, pero te da una esperanza para seguir".

Identidad sin distancia

A pesar de haber vivido más de medio siglo en Nueva York, Quezada no concibe su identidad como un desarraigo.

"El dominicano fuera del país vive con una nostalgia añadida. Al estar lejos del país, lo sentimos más", explica.

En su vida cotidiana, esa identidad permanece intacta: "En mi casa se hablaba español, se comía comida dominicana... y así uno transmite eso a los hijos".

El merengue hoy: tradición, transformación y debate generacional

En un momento clave de la conversación, Milly Quezada reflexiona sobre el presente y la evolución del género que ha marcado su vida artística, trazando un puente entre generaciones, cambios culturales y tensiones contemporáneas.

"Johnny Ventura, que en paz descanse, decía que, si el merengue muere, muere la patria, y eso no va a pasar nunca porque el merengue es la identidad nacional, la bandera; después de la bandera, el merengue. Sí ha tenido transformación", dice.

Reconoce su evolución. "Pero si tú te fijas, las transformaciones que trajo cuando Johnny Ventura se paró de una orquesta que tocaba sentada... todos tocaban sentados, y él se paró con su vida como Elvis Presley y daba unos contoneos, ay Dios mío... o sea, fíjate cómo todo eso ha pasado, pero el merengue no se va".

"Y al final, lo que siento es que nuestra generación no está de más. Tiene otra manera de ver las cosas, pero también aporta. Ojalá no nos pongan tan lejos, porque todavía tenemos mucho que decir en la vida de nuestros hijos y en la sociedad".

El legado: una invitación a persistir

Al reflexionar sobre lo que espera que las nuevas generaciones encuentren en su historia, su respuesta es directa.

  • "Yo lo que quiero es que la gente salga de ahí con ganas de no rendirse, de no desistir de sus sueños".

Y lo resume desde su experiencia personal: "Yo siempre supe que iba a cantar y que iba a ser artista... no sabía cómo, pero sí sabía quién quería ser".

En esa afirmación se condensa su historia. Y ahora, también, una película.


Desde 2017, más de 52 mil adolescentes abandonaron la escuela secundaria en el país



La deserción escolar en la educación secundaria continúa siendo uno de los principales desafíos del sistema educativo en la República Dominicana, con miles de adolescentes que abandonan las aulas cada año en medio de factores sociales, económicos y académicos que inciden directamente en su decisión.

Apoyándose en un enfoque metodológico mixto, que combina el uso de datos administrativos con entrevistas de profundidad y grupos focales, la Iniciativa Dominicana por una Educación de Calidad (IDEC) presentó ayer el estudio "Discontinuidad en la educación secundaria en República Dominicana", en el que se analiza las principales causas de la deserción escolar y sus características.

De un total de 162,522 adolescentes estudiados a partir de 2017 y durante ocho años, 52,918 fueron clasificados como desertores (un 32 % del total), de los cuales, 42,630 pertenecían a la modalidad general y 10,288 al programa de estudios para adultos (Prepara). 

En contraste, el 47.2 % de los alumnos estudiados se graduaron de manera efectiva, en el plazo de seis años que establece el sistema educativo dominicano.

A nivel país, los niveles de deserción oscilan entre aproximadamente 31 % y 48 %, dependiendo la zona estudiada. Las regionales de Santo Domingo registran las menores tasas de deserción (31 %–33 %). En contraste, regionales como Mao, Higüey y Montecristi presentan proporciones de deserción cercanas al 50 %, lo que sugiere mayores niveles de vulnerabilidad educativa.

En el casco urbano, la Regional 10 (Santo Domingo Este) registra la mayor proporción de deserción con 15.1 %, seguida de la Regional 15 (Santo Domingo Norte) con 13.3 %.

Más abandono en escuelas públicas

En cuanto al tipo de centro, la investigadora Katherine Javier explicó que, casi el 87 % de los estudiantes que abandonan la escuela proviene del sector público, un 12 % de centros privados y apenas un 1.3 % de instituciones semioficiales.

Respecto a la tanda, la mayor parte estaba inscrita en jornada extendida (48.4 %), seguida por las tandas matutina (23.1 %) y vespertina (15.0 %).

La condición académica al momento de desertar muestra que el 23.0 % había reprobado el año, mientras que un 31.8 % abandonó sin concluirlo. En contraste, el 45.2 % había sido promovido antes de dejar la escuela.

Por grado, el 18.4% de los desertores se encontraba en primero de secundaria, considerado un punto crítico de transición desde la primaria; el 15.2 % estaba en cuarto, y un 19.4 % cursaba el nivel medio del subsistema de educación de adultos.

Nacionalidad y sobreedad

De acuerdo con Javier, la tasa de deserción entre estudiantes de nacionalidad haitiana alcanza el 49.7 %, unos 17 puntos porcentuales más que la de los dominicanos (32.1 %). Asimismo, el 40.0 % de los hombres abandona la escuela, frente a un 24.8 % de las mujeres.

La sobreedad inicial se asocia con un mayor riesgo de abandono. Entre las mujeres, la deserción pasa de 22.6 % en quienes ingresan sin sobreedad a 60.8 % en aquellas que comienzan con sobreedad. En los hombres, el incremento va de 35.0 % a 76.3 %.

El estudio también señala que, aunque la mayoría de los estudiantes permanece en el sistema general, un 23 % realiza al menos una transición hacia el subsistema de educación de adultos.

Factores relacionados a la deserción

Jerson del Rosario, entrevistador y colaborador del estudio, explicó que, entre los factores principales vinculados a la deserción escolar, se destacan los de índole económica, no tanto por la necesidad de trabajar para comer, sino para el adolescente independizarse y costearse sus cosas.

Asimismo, se registra desmotivación y desconexión curricular, ya que los alumnos consideran la escuela como "monótona y aburrida".

"Necesito generar dinero y no me gusta lo que me enseñan, esa es una receta perfecta para el abandono", resaltó.

  • Del Rosario indicó que el rezago académico también influye porque "genera vergüenzabajo rendimiento y repitencia".

El también profesor de estudios superiores hizo un llamado a observar "el juego performativo" del sistema escolar, donde el estudiante llena una tarea solo para que le pongan una nota, pasar de curso y, eventualmente, graduarse, sin detenerse a asimilar conocimientos o desarrollar el pensamiento crítico.

"Desde 2010, el smartphone cambió el cerebro y la forma en como interactuamos con el sistema educativo. ¿Qué pasa si aprendo más en Youtube o en un podcast que en el aula?", cuestionó.

  • De igual manera, se refirió al modelo de éxito en los barrios, cuyos referentes han cambiado con el paso de las generaciones. 

"Antes, el que iba a la universidad era un héroe, hoy es el que logra establecerse en Estados Unidos o el que logra dinero rápido", comentó Del Rosario, asegurando que hoy día se cuestiona el papel de la titulación como aval de conocimiento.

"Muchos optan por dejar la escuela y poner un negocio, un colmado, una barbería, ser motoconcho", agregó.

En el caso de las hembras, el investigador cita el embarazo adolescente, que, si bien las cifras van en descenso y la escuela no expulsa por esta causa, llega un momento en el que la joven madre debe poner los estudios en pausa para recibir a su criatura, muchas veces, no volviendo más.

Observar la dinámica familiar resulta vital. El estudio afirma que los padres con bajo nivel educativo suelen tener una valoración menor a la educación y su función práctica, con una baja participación familiar en las actividades escolares.

La violencia dentro y fuera de los planteles (peleas con objetos punzantes, traslado de conflictos barriales y acoso (bullying) producen inseguridad, aunque, en las opiniones de los participantes, esto no fue un factor importante en la decisión de deserción.

Recomendaciones

Dentro de sus recomendaciones, Javier y Del Rosario proponen fortalecer los vínculos con los estudiantes, incentivando los estudios poniendo a la escuela como centro del desarrollo, con un modelo educativo que enseñe de verdad y que abra puertas, ya que las mujeres con la secundaria incompleta ganan 28 % menos que sus pares.

"La solución no está en un solo programa ni en una sola política", concluyeron.