Registra la mayor cantidad de construcciones con daño total o severo, así como el mayor número de afectados por los terremotos.
El doblete sísmico que sacudió la zona norte de Venezuela, con sendos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, respectivamente, han dejado al menos 920 fallecidos, así como a más de 3.000 heridos, además de haber causado el colapso de unas 380 estructuras, entre viviendas unifamiliares y multifamiliares.
Aunque los epicentros se sucedieron a cientos de kilómetros de la costa del país, fue en el ribereño estado La Guaira donde se registraron las mayores afectaciones, al punto que, a pocas horas de los movimientos telúricos la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró la entidad como zona de desastre.
Singularidad, "doblete" y profundidad
Lo sucedido se explica a partir de una combinación de factores que abarcan más que la intensidad de los seísmos. El norte de Venezuela está ubicado en la convergencia de las placas Caribe y de América del Sur, lo que significa que se trata de una zona con alto nivel sísmico. En particular, esa parte del país está atravesada por un sistema de fallas geológicas articulado en tres ramales: Boconó (occidente), San Sebastián (centro) y El Pilar (oriente), de donde se desprenden otras fallas secundarias que permanentemente liberan tensión.
"Nosotros tenemos un sistema de fallas que recorre Venezuela de oriente a occidente, en esta línea de costa que marca la zona de contacto entre dos placas tectónicas, entre la placa de Suramérica y la placa del Caribe. Es allí donde se está ejerciendo [la fricción] y hay un contacto. Estamos bastante cerca. Es la zona de costa la que está siendo más afectada por este choque de las dos placas", sostuvo el geógrafo y profesor universitario Antonio de Lisio, en conversación con France24.
Con información de RT en Español

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