miércoles, 24 de diciembre de 2025

El presidente come con sus enemigos




No escribo para agradar, escribo para que despierten

Parece irónico, pero es una práctica más común de lo que se cree. Quienes han sido críticos, opositores y hasta detractores acérrimos de una gestión, terminan sentados en la misma mesa, compartiendo el pan y el poder.

Mientras muchos que sí apostaron, que sí defendieron y que sí arriesgaron, siguen esperando ser valorados.

Es una estrategia política conocida: mantener cerca a los enemigos, darles espacios para evitar ataques, o simplemente por imagen. Pero eso tiene un costo: la traición silenciosa, el resentimiento de la base y la desmoralización de quienes realmente creyeron.

Al final, no es malo buscar la unidad, pero sí es preocupante cuando el leal es olvidado, y el adversario recompensado. Porque en política, comer con el enemigo a veces termina en que te quiten hasta el plato.

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