Con apenas cuatro médicos forenses para toda la región norte y seis médicos legistas diseminados en algunos puntos de la provincia, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) en Santiago opera en condiciones que su propio personal califica como “horrible”.
La falta de recursos humanos, la dispersión en varias sedes improvisadas y la ausencia de equipos adecuados han convertido la labor forense en un servicio al borde del colapso, con consecuencias directas para la justicia, la dignidad de los fallecidos y una larga y angustiante espera para los familiares.
Solo cuatro médicos forenses se encargan de hacer el estudio técnico para determinar las causas de las muertes, es decir, solo esta cantidad realiza todas las autopsias que se presentan en la regional norte del Inacif, la cual abarca las provincias Santiago, Puerto Plata, Montecristi, Dajabón, La Vega, Espaillat, Monseñor Nouel (Bonao), Valverde y Santiago Rodríguez, representando esto una traba en lo que debería ser un proceso expedito.
En el caso de Santiago, hay seis médicos legistas, quienes participan en el levantamiento de los cadáveres, además de que hacen evaluaciones de los traumas por accidentes e incidentes a la ciudadanía: cuatro asignados al municipio cabecera, uno en San José de las Matas para los municipios de la Sierra y otro en Villa Bisonó, conocido como Navarrete.
A este personal se suman apenas cuatro auxiliares (choferes) y un solo fotógrafo para documentar todos los casos de los crímenes en la segunda provincia de importancia del país.
Personal insuficiente con jornadas agotadoras
Según explicaron especialistas, cada autopsia puede tomar entre dos y tres horas, dependiendo de la complejidad del caso. Sin embargo, en muchas jornadas hay un solo médico por servicio que se traduce en 48 horas de trabajo continuo, lo que hace imposible cubrir la demanda cuando se producen múltiples muertes en un mismo día.
Un ejemplo reciente ocurrió el pasado 28 de diciembre de 2025, cuando solo en la provincia Santiago se registraron seis muertes violentas en un solo día, una carga que desbordó por completo al personal disponible. Estas situaciones provocan retrasos en los informes preliminares y en la entrega de los cuerpos a los familiares, aumentando el dolor y la frustración de la población.
Tres sedes, ninguna adecuada
Por otro lado, las condiciones físicas en las que labora el personal del Inacif reflejan el abandono institucional. Actualmente, los empleados del Instituto Nacional de Ciencias Forenses en Santiago están distribuidos en al menos tres instalaciones diferentes, todas consideradas inadecuadas:
Un pequeño y deteriorado espacio dentro del Hospital Regional Universitario Doctor José María Cabral y Báez, con filtraciones y daños estructurales, los forenses realizan los estudios de laboratorio.

Un área en la Dirección Regional Cibao Central de la Policía Nacional, en los terrenos del antiguo Aeropuerto Internacional del Cibao, donde convergen los especialistas legistas a la hora de salida de un servicio.
El otro centro es las instalaciones destinadas a la realización de autopsias en el cementerio de El Ingenio, al oeste de la ciudad, presentan condiciones deplorables que comprometen la salud pública. La falta de equipamiento técnico se suma a una gestión deficiente de los desechos por parte de las autoridades municipales de Santiago de los Caballeros. La permanencia prolongada de residuos en el área ha derivado en niveles de descomposición que atraen alimañas y gusanos, creando un ambiente laboral hostil e insalubre. Estas deficiencias operativas y sanitarias impactan negativamente en el servicio ciudadano, provocando retrasos injustificables de días en la entrega de cadáveres y sometiendo a los familiares a una espera inhumana.
Según dicen, el problema de la recogida de basura persiste desde 2024. El personal atribuye el descuido a la administración municipal encabezada por Ulises Rodríguez.
A espera de un nuevo centro
Paradójicamente, con la remodelación del hospital Cabral y Báez se destinó un local nuevo para el Inacif en el año 2022, pero tres años después ese espacio no ha sido entregado a la institución para dignificar su labor.
“Aquí solo hay espacio para cuatro personas”, esta denuncia la hace la doctora Fátima Frometa Vásquez, directora regional del Instituto Nacional de Ciencias Forenses para nueve provincias del norte del país. Frometa Vásquez labora en el organismo desde su apertura en Santiago en 2004 y asumió la subdirección médica en 2013.
“Los médicos los tengo regados en tres lugares diferentes, incluyendo esta oficina: uno en la base, otro en otra”, explica.
Según denunció, el Servicio Nacional de Salud (SNS) destinó el local asignado al Inacif a otra institución.
“Ese local incluso tenía el letrero del Inacif y de repente fue ocupado por otra entidad sin dar ninguna explicación”, afirmó la directora.
La directora regional aseguró que la institución lleva tres años pagando agua y electricidad de un espacio que no utiliza, mientras su personal sigue trabajando en condiciones precarias.
Mientras que, el director del Servicio Regional de Salud, el Dr. Bernardo Hilario dice que las instalaciones están siendo ocupadas por Salud Pública.
Trabajar lejos de casa… y del sueldo
De los cuatro médicos forenses de la regional, ninguno es de Santiago. Dos son de Santo Domingo, una de Bonao, Monseñor Nouel, y otra de Mao, Valverde. Esto implica gastos constantes de traslado, comida y alojamiento, que salen del propio bolsillo de los profesionales.
Los turnos son de 48 horas continuas de trabajo por el mismo tiempo libre, una carga que, según el personal, se sostiene más por vocación que por los beneficios económicos.
“Eso fue lo que estudiamos, hicimos una especialidad en esto y aquí fue que nos ofrecieron, y aquí estamos”, expresó Frometa, nativa de Santo Domingo.
El personal forense en la República Dominicana se forma en el Instituto Nacional de Patología Forense, pero muchos de los nuevos especialistas rechazan ir a Santiago debido a los bajos salarios y a la falta de condiciones mínimas para trabajar y descansar.
Autopsias sin equipos y escenas que esperan horas
Empleados del Instituto Nacional de Ciencias Forenses, bajo condición de anonimato, denunciaron que las autopsias se realizan en el cementerio de El Ingenio sin el equipamiento básico necesario. Según explican, el traslado de estas labores fuera del hospital Cabral y Báez en el año 2014 ha eliminado el acceso a recursos críticos, como el de rayos X para localizar proyectiles. «Sin tecnología, ubicar una bala en un cuerpo se vuelve una tarea sumamente compleja», señaló una de las fuentes.
La escasez de personal afecta también al Ministerio Público y a la Policía Nacional. La Fiscalía de Santiago y los departamentos de Homicidio y Policía Científica muchas veces deben esperar una, dos y hasta tres horas para que llegue un médico legista a una escena.
Una fuente vinculada al proceso califica la situación como “una locura”.
“Lo ideal sería que en cada turno contemos con un médico legista especializado en accidentes de tránsito y otro dedicado exclusivamente a muertes violentas”, explica, al tiempo que enfatizó la urgencia de dignificar las condiciones laborales del sector. Asimismo, señaló que este incremento de personal no solo optimizaría la respuesta forense, sino que generaría un efecto positivo en cadena, mejorando la operatividad y las condiciones de trabajo de las demás instituciones que intervienen en el levantamiento de escenas.
En San José de las Matas y Navarrete, los médicos legistas no cuentan con transporte institucional y dependen de la Policía Nacional para trasladarse. Para mover los cuerpos, deben esperar que una de las dos ambulancias disponibles en Santiago esté desocupada.
Amenaza de paro y promesas en pausa
Debido a la falta de personal y a las malas condiciones laborales, empleados del Inacif amenazaron recientemente con irse a paro, una medida que fue suspendida tras promesas de mejoras salariales y de espacios físicos.
Piden el nombramiento urgente de médicos forenses, legistas y técnicos, así como un local único que concentre todos los servicios y el personal de otras demarcaciones puedan quedarse a dormir cuando tengan turnos de 48 horas continuas.
A este panorama se suma el impacto emocional y psicológico que enfrentan los profesionales forenses, quienes trabajan bajo presión constante, con alta exposición a escenas violentas y sin espacios adecuados para el descanso o la recuperación tras jornadas de hasta 48 horas continuas. La sobrecarga laboral y la falta de apoyo institucional aumentan el riesgo de errores y profundizan el desgaste de un personal ya escaso.
Quejas que trascienden a la población
El déficit de peritos ha provocado un colapso forense con graves repercusiones sociales. Más allá del entorpecimiento de la labor en los tribunales, esta situación afecta directamente a los ciudadanos, quienes sufren demoras inaceptables en sus procesos legales. Esta ineficiencia operativa se traduce en una falta de respuestas oportunas, agravando el sufrimiento de las víctimas.
Uno de los casos que mayor indignación pública ha generado es la muerte del dirigente del sector transporte Mario Ureña, fundador de la Ruta SO, en el distrito municipal Santiago Oeste. Ureña falleció tras sufrir un paro cardíaco mientras ofrecía una entrevista en vivo en el programa televisivo Café 55, que se transmite por el canal Súper TV 55. El hecho ocurrió frente a las cámaras, lo que aumentó el impacto y la conmoción entre los televidentes y la comunidad del transporte.
Aunque unidades de emergencia y paramédicos acudieron de inmediato para brindarle asistencia, el cuerpo permaneció en el lugar por más de cinco horas debido a la tardanza del personal del Inacif, encargado del levantamiento.
La prolongada espera generó malestar entre familiares, compañeros y ciudadanos que presenciaron la escena, cuestionando la capacidad de respuesta de las autoridades ante situaciones de este tipo.
“Eso fue terrible para nosotros. Da impotencia que un cadáver quede ahí tirado por horas, sea quien sea”, expresó visiblemente indignado Nelson Santos, directivo local de la Confederación Nacional de Organizaciones del Transporte (Conatra), quien calificó el hecho como una falta de respeto a la dignidad humana y a los familiares del fallecido.
Este no ha sido un caso aislado, una situación similar ocurrió con el hallazgo del cadáver de Modesto Marmolejos del Rosario, conocido como “Kiko”, entre los municipios de Jicomé y Navarrete. En ese caso, las autoridades tardaron cerca de cuatro horas en presentarse para realizar el levantamiento, mientras los parientes del fallecido aguardaban en un terreno baldío, expuestos durante horas a un intenso sol.
La pareja del occiso, Yohanny Diloné, calificó como inhumano el tiempo de espera y denunció el trato recibido durante el proceso, señalando que la demora agravó el dolor de los familiares, quienes solo aguardaban que el cuerpo fuera trasladado al Inacif para la realización de la autopsia correspondiente.
A la espera de un cambio
El personal del Inacif en Santiago, que depende del Ministerio Público, espera que la procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, impulse una transformación real en la institución.
Recuerdan que Reynoso conoce de primera mano estas precariedades desde su gestión como fiscal titular de Santiago. Confían en que se concrete la promesa de convertir el Inacif en un instituto modelo, con mayor personal, mejores salarios y edificaciones dignas.
Mientras tanto, los médicos forenses y legistas continúan trabajando en silencio, entre la vocación profesional y el abandono histórico al que aseguran han sido sometidos, sosteniendo un sistema que cada día da señales más claras de agotamiento.

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