Con el cambio de dirección en el Servicio Nacional de Salud (SNS), se esperaba que la nueva administración a cargo de Julio César Landrón, detuviera los procesos de licitación en curso hasta evaluar el trabajo que venía realizando su antecesor Mario Lama, en cambio, el nuevo director del SNS les dio continuidad con todas las irregularidades que venía presentando, favoreciendo nuevamente a las empresas Macrotech y Hospifar, esta vez con más de mil millones de pesos de un nuevo contrato, lo que significa, que en esta institución cambió el director, pero no el modelo.
El 23 de enero de 2026, el doctor Julio César Landrón de la Rosa firmó la adjudicación del programa de suministro de nutrición oral, enteral y parenteral bajo la modalidad de excepción por exclusividad, correspondiente al proceso SNS-CCC-PEEX-2025-0012, publicado el 12 de diciembre de 2025 en el Sistema Electrónico de Contrataciones Públicas, 4-5 días después de que el caso Senasa explotara en el debate público nacional y colocara bajo revisión los esquemas vinculados a la contratación de nutrición clínica.
El Lote 1 fue asignado nueva vez a Macrotech Farmacéutica, SRL, compañía del empresario Guillermo Sención por RD$756,000,000.00, y el Lote 2 a Hospifar, SRL, por RD$313,502,400.00, para un total que supera los mil sesenta y nueve millones de pesos en un solo procedimiento.
No se trata de un hecho aislado. Es la continuidad de un esquema que comenzó a finales del año 2020, cuando la nutrición clínica dejó de ser un renglón marginal dentro del presupuesto hospitalario y pasó a convertirse en un eje estructural de gasto público. Desde entonces, las contrataciones en este segmento se han procesado bajo la figura de exclusividad, una modalidad prevista, pero, que en la práctica ha sido la vía recurrente para sostener el programa.
El informe técnico que sustenta el proceso de fecha 24 de noviembre 2025, no habla de una simple compra de productos. Define el programa como un “servicio integral” para el suministro de nutrición parenteral, enteral y oral en la red pública hospitalaria. El diseño incluye mezcla personalizada según indicación médica, logística diaria, provisión de insumos, soporte técnico permanente y equipamiento médico.
El pliego no solicita únicamente fórmulas nutricionales. Exige infraestructura instalada. Entre los requisitos figura la disponibilidad de 900 bombas de infusión, que el oferente debe declarar bajo juramento como parte del servicio integral. Este solo elemento define el umbral de entrada. No cualquier proveedor puede cumplirlo.

El catálogo técnico es amplio y altamente especializado. La estructura del servicio está diseñada para que solo empresas con capacidad de producción estéril, áreas blancas certificadas y logística hospitalaria nacional puedan operar el sistema completo.
Con la adjudicación de enero de 2026, el nuevo director del Servicio Nacional de Salud, SNS, continua con el esquema heredado, manteniendo intacta la arquitectura técnica y contractual que permitió la consolidación de Macrotech y Hospifar como actores dominantes en este renglón, vuelven a quedar en el centro del sistema, otra vez con más de mil millones de pesos distribuidos en un solo proceso. No hubo ruptura estructural. Se trata de continuidad.
La firma del nuevo director no vino acompañada de una revisión del modelo. No hubo anuncio de evaluación integral. No se abrió un debate público sobre resultados acumulados. Lo que ocurrió fue más sencillo: el programa siguió su curso bajo la misma fórmula de contratación
Y ahí es donde comienza la verdadera discusión.

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