Washington, Estados Unidos. El presidente Donald Trump presumió este martes ante el Congreso de una «remontada histórica» de Estados Unidos y advirtió que está dispuesto a responder contra cualquier amenaza, y eso incluye a América Latina.
Decenas de congresistas demócratas faltaron al discurso anual sobre el estado de la Unión, en protesta por la política antimigratoria del mandatario.
«Estamos restaurando la seguridad y la dominación de Estados Unidos en el hemisferio occidental, actuando para proteger nuestros intereses nacionales y defender a nuestro país de la violencia, las drogas, el terrorismo y la injerencia extranjera», explicó Trump.
Trump presume “remontada histórica” y promete defender intereses de EE.UU. en el hemisferio
«Durante años, amplias zonas de territorio en nuestra región, incluidas grandes partes de México, han estado controladas por sanguinarios cárteles de la droga», advierte el texto parcial.
Estados Unidos protagonizó una audaz captura de un presidente latinoamericano, el venezolano Nicolás Maduro, el primero desde la detención del panameño Manuel Noriega en 1989.
Y el pasado fin de semana, los servicios de inteligencia estadounidenses jugaron un papel decisivo para que el ejército mexicano localizara y matara a Nemesio Oseguera «El Mencho», capo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
«Después de solo un año, puedo decir con dignidad y orgullo que hemos conseguido una transformación como nunca antes se había visto, y una remontada histórica», dijo el mandatario de 79 años, en su segundo y último mandato.
Trump también aseguró que Venezuela ya ha vendido a Estados Unidos «más de 80 millones de barriles» de petróleo.
Sus palabras fueron recibidas con grandes aplausos por su bancada republicana, que tiene una pequeña mayoría en el Congreso, y que enfrenta una complicada elección legislativa en noviembre.
El mandatario tomó un tono triunfalista en recuerdo, además, del 250.º aniversario de la independencia de Estados Unidos, que promete una celebración por todo lo alto el próximo 4 de julio.
Trump invitó al equipo de hockey sobre hielo masculino, que ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos en Milán, algo que no lograba desde 1980, y además ante Canadá.
Una «edad de oro» que no llega
Trump prometió hace un año el inicio de una «edad de oro» para su país, irritado ante una inflación tenaz, la división política y la creciente sombra del gigante chino.
El mandatario ha imprimido un ritmo endiablado a su segundo y último mandato, con golpes espectaculares en el exterior como la captura de Maduro, y difíciles negociaciones, como el precario alto el fuego en Gaza.
Pero el presidente republicano llegó al poder ante todo con el lema «Estados Unidos primero», y esa promesa no acaba de concretarse.
El crecimiento económico en 2025 fue del 2,2%, inferior al del año anterior. La inflación se mantuvo elevada, en 2,9% interanual en diciembre, mientras el empleo conservó un buen ritmo.
Trump decidió hace un año apostar buena parte de su agenda económica en los aranceles.
La Corte Suprema anuló esa política que Trump justificaba como una “emergencia nacional”. También le recordó al mandatario que, si quiere cambiar los aranceles, deberá solicitar la colaboración del Congreso.
Esa sentencia fue «muy desafortunada», dijo Trump ante los jueces del alto tribunal presentes en el hemiciclo.
Trump sí pudo presumir que «en los últimos nueve meses, ningún inmigrante ilegal ha sido admitido en Estados Unidos».
«Siempre acogeremos a gente que venga legalmente, gente que ame a nuestro país», aseguró.
Las redadas de indocumentados en todo el país han generado indignación en la oposición y preocupación en algunos países latinoamericanos. Además, se ha reportado la muerte de dos estadounidenses en Minneapolis a manos de agentes federales.
Ausencias y estrellas
El Congreso vuelve esta semana a sus sesiones precisamente sin haber conseguido desbloquear la parálisis en torno al financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional.
En el centro de la negociación entre republicanos y demócratas se encuentran las agencias migratorias. Estas pueden seguir operando por ahora porque su presupuesto fue aprobado el año pasado.
Los demócratas exigen cambios en la actuación de los agentes federales, como llevar el rostro descubierto y presentar órdenes judiciales durante los operativos. Sin embargo, Trump no ha mostrado disposición a aceptar esas demandas.
Los sondeos sobre Trump son dispares. Los principales estudios de opinión le sitúan en menos del 50% de aprobación, pero sus partidarios se muestran tan incondicionales como siempre, mientras que el votante demócrata parece de nuevo movilizado.
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