Israel anunció este miércoles una nueva «amplia oleada de ataques» contra Irán, donde Estados Unidos afirma haber alcanzado «cerca de 2.000 objetivos» en cuatro días, pero sin lograr detener las represalias de Teherán en todo Oriente Medio.
El ejército israelí precisó que la renovada ofensiva tiene como objetivo, en particular, «bases de lanzamiento, sistemas de defensa aérea y otras infraestructuras» en Irán.
En Teherán, convertida en una ciudad fantasma, los ataques del martes afectaron en particular a la institución que elegirá al líder supremo que sucederá al ayatolá Alí Jamenei, quien murió el sábado al inicio de la guerra y será enterrado en la ciudad santa de Mashhad, según la prensa estatal.
«Llevamos menos de 100 horas de esta operación y ya hemos atacado cerca de 2.000 objetivos con más de 2.000 municiones», aseguró el almirante Brad Cooper, jefe del Comando Militar estadounidense para Oriente Medio (Centcom), en un video publicado en la red social X.
El volumen de ataques durante las primeras 24 horas es «casi el doble» que el de las primeras horas de la invasión de Irak en 2003, subrayó.
«El peor escenario»
Ante la extensión de este conflicto con ataques iraníes a las monarquías petroleras del Golfo, las bolsas mundiales acentúan sus pérdidas, lastradas por la subida de los precios del crudo.
Los precios del gas europeo también se disparan, afectados por el cese de la producción de gas natural licuado (GNL) en Catar y la parálisis del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo y el GNL mundiales.
La marina estadounidense podrá escoltar a los petroleros «si es necesario», propuso el presidente estadounidense, Donald Trump.
El general Ebrahim Jabbari, de los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de la República Islámica, amenazó con lanzar represalias contra «todos los centros económicos» regionales, tras prometer el día anterior «quemar cualquier barco» que intentara cruzar el estrecho.
En una primera rueda de prensa en la Casa Blanca desde el inicio de la guerra, Trump desmintió haberse dejado arrastrar por Israel a una confrontación con Irán, como había insinuado el día anterior su secretario de Estado, Marco Rubio.
«Teniendo en cuenta el rumbo de las negociaciones, creo que ellos iban a atacar primero», justificó, en referencia a las conversaciones en curso con Teherán sobre el programa nuclear iraní.
Cuando se le preguntó quién podría dirigir Irán después de la guerra, el mandatario republicano afirmó que la mayoría de los funcionarios que Washington barajaba para tomar el relevo murieron.
El «peor escenario» sería la llegada de un líder «tan malo» como Jamenei, aseguró Trump.
Aunque Estados Unidos desea la caída del régimen actual, el principal objetivo declarado es impedir que Irán se dote de la bomba atómica, una intención que Teherán niega, y destruir su capacidad balística, según Israel.
Consulado y base de EE. UU. afectados
El ejército israelí afirmó haber atacado un centro militar subterráneo secreto del programa nuclear de Irán en la región de Teherán.
Israel «sigue atacando Irán con fuerza», dijo su primer ministro, Benjamin Netanyahu, en referencia a bombardeos en la radio y la televisión públicas, centros de misiles y el aeropuerto en la capital.
En represalia, Teherán anunció el martes por la noche una nueva salva de misiles contra Israel y multiplicó sus bombardeos contra sus vecinos del Golfo.
Un ataque con drones provocó el martes por la noche un incendio cerca del consulado estadounidense en Dubái.
Catar anunció que dos misiles iraníes habían apuntado a su territorio, y uno de ellos impactó en la base militar estadounidense de Al Udeid sin causar víctimas. Mientras tanto, el otro fue interceptado por las defensas, según informó el Ministerio de Defensa de ese país.
Otros drones iraníes impactaron en la embajada estadounidense en Arabia Saudita, provocando también una conflagración, así como en instalaciones petroleras en Omán y Emiratos Árabes.
Teherán asegura que aún no ha utilizado sus armas más sofisticadas.
Al igual que en Riad, las embajadas estadounidenses en Kuwait y Baréin han cerrado por precaución hasta nuevo aviso y Washington ha ordenado la salida de todo su personal diplomático no esencial de seis países de la región.
Unos 9.000 estadounidenses han podido abandonar Oriente Medio, según Washington.
Grupos proiraníes en Irak y Líbano
En la capital iraní, los periodistas de la AFP vieron nubes de humo. Especialmente en el centro de la ciudad, donde se encuentran numerosos edificios gubernamentales.
«Tengo miedo de caminar por las calles desiertas porque las bombas siguen cayendo del cielo», relató Samireh, una enfermera de 33 años.
La Media Luna Roja iraní anunció un balance de más de 780 muertos desde el inicio de la guerra. Esta cifra la AFP no la ha podido verificar.
Desde el inicio de la guerra, seis militares estadounidenses han muerto, según el Pentágono. En Israel, según los servicios de emergencia, diez personas fallecieron en los ataques iraníes.
Todo Oriente Medio está implicado. Se han producido ataques en Irak, que alberga a numerosos grupos militares pro-Irán, y en Líbano, arrastrado a la guerra por el movimiento islamista Hezbolá, que atacó Israel para «vengar» la muerte de Jamenei.
Este miércoles, las autoridades libanesas reportaron seis muertos en bombardeos israelíes contra localidades al sur de Beirut. Antes habían reportado un balance de 52 muertos y más de 58.000 desplazados desde el inicio de la ofensiva.
Poco después, Israel advirtió a los residentes que abandonaran 16 localidades del sur del país ante la posibilidad de ataques.
El Estado hebreo afirma haber atacado más de 160 objetivos de Hezbolá desde el lunes y prometió continuar hasta que el grupo proiraní sea desarmado. Sus soldados entraron en Líbano para tomar el control de una «zona de amortiguación».

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