martes, 24 de marzo de 2026

Sin sueldo ni contrato: la realidad que aún afecta a empacadores de supermercados



Son las 9:30 de la noche de un lunes y una joven empacadora organiza la compra de los clientes en un pequeño supermercado, de donde saca el sustento de su día a día. Lo hace con agilidad, tanta que, para cuando se efectuó el pago, ya tenía toda la compra en el carrito. La observo y me resulta curioso ver a una mujer empacando; sin pensarlo, llevó la compra al carro y tras montarla, le entregué una propina, la que recibió con un agradecimiento que me conmovió: “Dios te bendiga”, manifestó con emoción.

¿Cuál es la condición en que trabajan los empacadores de los supermercados en República Dominicana?, aquel momento me hizo recordar que hace unos años se manejaba la información de que no eran contratados, ¿habrá variado?

En muchos supermercados del territorio nacional, especialmente en grandes cadenas y tiendas de autoservicio, es común ver a jóvenes conocidos como empacadores, quienes ayudan a los clientes a colocar sus compras en fundas luego de pagar en la caja y, en algunos casos, a llevarlas hasta los vehículos en el área de estacionamiento.

Sin embargo, detrás de este servicio que facilita la experiencia de compra de los consumidores, existe una realidad laboral que genera cuestionamientos, que debería ser tomada en cuenta por las autoridades.

En la práctica, muchos de estos empacadores no están formalmente contratados por los supermercados donde realizan su labor, a pesar de que cumplen con una jornada laboral de ocho horas de lunes a viernes, fines de semana y días feriados.

Tras realizar un amplio recorrido por los diferentes supermercados del Distrito Nacional, Panorama pudo constatar que los empacadores mantiene una triste realidad que no varía con el paso de los años: en lugar de recibir un salario fijo, dependen principalmente de las propinas que les ofrecen los clientes.

Esto significa que no cuentan con beneficios laborales de ley como salario mensual establecido, seguro médico, vacaciones, doble sueldo o cotización al sistema de seguridad social, condiciones que normalmente exige la legislación laboral para los trabajadores formales.

Ingresos dependen de la generosidad de los clientes

Los ingresos de los empacadores varían considerablemente según el flujo de clientes y las propinas recibidas durante la jornada de trabajo. Algunos, cuyos nombres omitimos para evitar que sean perjudicados, señalan que pueden ganar entre 800 y 1,000 pesos diarios, lo que podría representar entre 20,000 y 30,000 pesos al mes en promedio, aunque esta cifra no es fija y depende del movimiento del supermercado y de la voluntad de los clientes.

Se trata de un monto del que deben sacar para transporte, comida y en algunos casos la compra de la ropa de trabajo que le exigen en el mismo supermercado, para desempeñar ese oficio.

La condición del uniforme varía según el establecimiento. En algunos supermercados se les entrega un poloshirt como parte de la identificación del negocio, mientras que en otros solo se les indica que deben vestir pantalón y camisetas de colores específicos.

Conversamos con jóvenes de entre 18, 20 y 25 años, que confiesan que con el dinero que perciben estudian y ayudan a sus padres, pero la falta de estabilidad económica es uno de los principales retos, ya que su ingreso diario puede variar significativamente y al no ser fijo, por lo regular no cumple con la cobertura de sus gastos.

“Si tú no vienes a trabajar no ganas dinero, si te enfermas y duras mucho tiempo tampoco ganas dinero, si tenemos un accidente durante la jornada de trabajo nadie tiene que ver con eso”, destaca uno de los empacadores con los que conversamos.

Bajo condiciones deplorables

Los empacadores de supermercados no solo carecen de salarios, además enfrentan condiciones difíciles durante sus jornadas laborales. Entre los principales retos mencionan: trabajar largas horas de pie, así como bajo el sol y la lluvia cuando deben trasladar las compras de los clientes al parqueo o a las casas de estos.

“Hay clientes que nos dicen para llevar las compras a sus casas y viven en un cuarto piso y lo que nos dan son cincuenta pesos, y uno no le puede decir nada”, relata otro empacador.

Además, señalan que en ocasiones deben empacar compras muy grandes o transportar varias fundas hasta los vehículos de los clientes y, aun así, no siempre reciben propina.

Los horarios de estos empacadores suelen dividirse en tandas, algunos trabajan en las mañanas y otros de tarde. En la mayoría de los casos, algunos, utilizan el resto del tiempo para estudiar.

Un trabajo supervisado

Aunque los empacadores no tienen un contrato formal, desarrollan su labor bajo la supervisión del personal de la tienda.

La presencia de menores, una alerta para tomar en cuenta

Durante nuestro recorrido, nos topamos con algunos adolescentes, de entre 16 y 17 años, que trabajan como empacadores en establecimientos de renombre. Una preocupante violación al Código del Menor que, en su artículo 34, advierte sobre el trabajo infantil y la protección que debe otorgar el Estado a los menores a fin de evitar que sean explotados en el ámbito laboral.

La situación de los empacadores ha sido objeto de debate en el país, ya que muchos consideran que deberían contar con mayor protección laboral, sin embargo, a la fecha, sigue siendo un desafío pendiente.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario