No esperan ser noticia, no están en la conversación… hasta que hacen falta. En el Cuerpo de Bomberos del Distrito Nacional, el tiempo no se mide en días feriados ni en calendarios. Se mide en emergencias, en sirenas y en segundos.
Como parte del Operativo Conciencia por la Vida, Semana Santa 2026, más de 400 hombres están apostados en diferentes puntos del país, integrados al despliegue nacional de respuesta ante emergencias.
Entre reuniones y coordinaciones, su director, José Luis Frómeta Herasme, lo resume con claridad: el compromiso es con la ciudadanía, aunque son parte de los que casi nadie menciona primero, de los que sostienen sin anunciarse.
Los bomberos en República Dominicana han sido históricamente una de las primeras líneas de respuesta ante incendios, accidentes y emergencias mayores. Están donde otros retroceden, entran cuando el riesgo no es una posibilidad, sino una certeza.
Pero ser bombero no es solo saber actuar. También es aprender a sostener lo que se vive.
Por eso, la preparación incluye acompañamiento psicológico constante, no solo en temporadas de alta demanda. “Los bomberos son personas de vocación”, afirma Frómeta Herasme. y agrega: “El bombero tiene como norte que cuando le corresponde el servicio no importa la fecha, entiende que ese día es sagrado en el que se tiene que brindar el servicio a la ciudadanía”.
Siempre listos. A la espera de ese momento: la sirena que rompe el aire sin aviso emocional, sin pausa, seguido del cuerpo que responde antes que el pensamiento. Las botas chocando contra el piso, las manos que ya saben qué hacer y e l descenso por el tubo ocurre como un reflejo aprendido. de esta manera, en segundos, el camión está en marcha. No hay dudas, porque cuando llega el momento, ellos no se preguntan si van.
Solo van, afirmando otra vez que no es rutina, es vocación.

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