Los efectos de la guerra de Oriente Medio ya llegaron a los bolsillos de los dominicanos. A pesar de los subsidios del Gobierno, la fluctuación en los precios de los combustibles se ha reflejado en los precios de alimentos y gastos de primera necesidad, motorizado tanto por la realidad económica internacional derivada del conflicto, como por los especuladores que no han tenido la más mínima duda, al momento de aprovecharse de la situación.
La primera señal de la presión económica que ejercería el conflicto en el país se produjo el pasado 19 de marzo, cuando, tras un Consejo de Ministros se anunciaron medidas económicas para poder enfrentar la crisis, sin embargo, fue el 22 de marzo cuando el presidente Luís Abinader ofreció declaraciones contundentes sobre el tema, en una alocución transmitida en cadena, a nivel nacional.
En esa ocasión señaló que habría presiones en las tarifas eléctricas, los costos de transporte y de los alimentos, y advirtió sobre presiones sobre los subsidios y el gasto público.
Esa predicción no se hizo esperar y en apenas 6 semanas, las gasolinas acumularon aumentos de entre 5 y 6.67%. El Gobierno ha estado conteniendo las alzas con miles de millones en subsidios y a pesar de eso la escalada de los precios han tocado productos como el arroz, pollo, huevos, carnes de res y de cerdo, cebolla, café, agua víveres, fertilizantes, materiales de construcción, boletos aéreos y productos importados.
Los incrementos y fluctuaciones de precios señalados parten de sondeos realizados en comercios y mercados, pues aun no se reflejan de manera oficial en estadísticas del Banco Central o Proconsumidor.
El economista Nicolás Jiménez, director de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) explicó que los factores que inciden en las alzas son, de manera principal, el aumento del combustible, el encarecimiento del transporte, la subida de los fertilizantes y los costos de importación y logística.
“República Dominicana tiene una economía muy abierta en la que el 45% de la importación dominicana es de bienes de consumo y el 39% materia prima y esa condición impacta directamente el precio de los consumidores y los costos de producción de las empresas”, expresó.
Dijo que, en esas condiciones también se lacera el tema energético, pues la matriz local depende en gran parte de hidrocarburos, afectando la factura energética.
“La situación actual impacta mucho en la sostenibilidad económica de la República Dominicana pues ha obligado al Gobierno a manejarse con subsidios a sectores fundamentales, sin revisar temas estructurales como la baja presión tributaria y el alto nivel de informalidad, que hacen imposible que los ingresos del gobierno sean suficientes para cubrir los gastos que, con la situación actual, se van incrementando”, señaló.

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