martes, 5 de mayo de 2026

Sina Cabral, 90 años de una mariposa que nunca se dejó atrapar



En tiempos donde disentir podía costar la vida, Tomasina Altagracia Cabral Mejía, “Sina”, eligió volar… aunque el cielo estuviera lleno de peligros.

Matemática brillante, pianista sensible y militante firme, Sina se integró desde 1959 al Movimiento Revolucionario 14 de Junio, convirtiéndose en una voz incómoda para la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Su nombre empezó a resonar junto al de mujeres que desafiaron el miedo: Minerva Mirabal y María Teresa Mirabal, las eternas “Mariposas”.

Pero la historia de Sina no es solo valentía… es resistencia en carne viva.

Fue arrestada, torturada y llevada a los oscuros pasillos de La 40. Allí, donde el silencio era ley y el dolor rutina, nunca traicionó a nadie. Ni ante los agentes del régimen ni ante el quiebre de otros prisioneros. Su dignidad fue inquebrantable.

Perseguida y sin documentos, encontró una salida casi milagrosa: un avión rumbo a Argentina. En medio de la crisis diplomática tras el atentado contra Rómulo Betancourt, logró escapar desde la embajada argentina. Ese vuelo no fue solo un viaje… fue su salvación.

Regresó en 1962, con la dictadura ya caída, y continuó luchando. Se integró a la vida política, sirvió al país y mantuvo viva la memoria de quienes no pudieron volver.

Hoy, a sus 90 años, Sina Cabral no es solo historia… es símbolo.

Un recordatorio de que hay alas que ni el terror puede romper.

Su vida, rescatada en el libro “El vuelo de Sina” de Yinett Santelises, nos obliga a mirar atrás… y preguntarnos si seríamos capaces de resistir como ella.

Porque algunas mariposas no nacen para adornar el mundo…

Nacen para cambiarlo.

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