lunes, 22 de junio de 2026

Contratos sobre ruedas: mil millones en factura para mantener ambulancias de la DAEH



Una ambulancia nueva, completamente equipada, cuesta entre 50 mil y 75 mil dólares: al cambio, entre tres y cuatro millones y medio de pesos. Con esa vara hay que leer lo que aparece al ordenar los contratos de la Dirección de Servicios de Atención a Emergencias Extrahospitalarias (DAEH) en el portal de compras públicas: solo en mantenimiento preventivo y correctivo de vehículos, la institución comprometió unos RD$1,115.5 millones. Es el precio de 248 a 372 ambulancias nuevas. Sumando los repuestos contratados aparte, la cuenta de mantenimiento y piezas sube a unos RD$1,453.6 millones: de 323 a 485 unidades.

El número no se explica solo. En enero de 2025 el país recibió 120 ambulancias nuevas donadas por China; durante ese año el Gobierno anunció una inversión superior a RD$2,000 millones para renovar más de la mitad del parque, y la DAEH reportó haber incorporado 296 unidades desde su creación. En paralelo, el sistema alquila buena parte de su operación: 143 ambulancias de la Cruz Roja Dominicana por más de mil millones de pesos al año, bajo un contrato que —según la propia DAEH— ya cubre personal, seguro, combustible, higienización y mantenimiento preventivo y correctivo. La pregunta de fondo es directa: ¿por qué más de mil millones en mantener una flota propia, mientras llegan unidades nuevas y se paga un alquiler que supuestamente ya viene mantenido?

Cuántas ambulancias caben en la factura de mantenimiento

La forma más honesta de dimensionar un gasto es traducirlo a la unidad que ese gasto debería servir. Aquí la unidad es la ambulancia, y la traducción es incómoda: el mantenimiento de vehículos de la DAEH equivale a entre 248 y 372 ambulancias nuevas; sumando los repuestos contratados aparte, a entre 323 y 485. En cambio, la compra real de unidades que la institución ejecutó por contratación —RD$180.6 millones— alcanza apenas para 40 a 60 ambulancias. La DAEH gastó más de seis veces más en mantener que en comprar.

La comparación no es un juego aritmético. La flota no se reduce: crece y, en parte, es nueva. La institución reportó pasar de 413 unidades en 2024 a 547, y luego sumar las 120 donadas por China; el Gobierno anunció además entregas sucesivas durante 2025 con cargo a una inversión superior a RD$2,000 millones. Un parque que se renueva con unidades nuevas y donadas debería presionar a la baja el gasto en reparaciones, no sostener una factura de mantenimiento por encima de los mil millones.

El mantenimiento, por dentro

El mantenimiento preventivo y correctivo es el renglón central: unos RD$1,115.5 millones, sin contar los procesos mixtos que lo combinan con piezas. Aparecen contratos para ambulancias marca IVECO, Fiat Ducato, Zhongtong, Mercedes-Benz Sprinter y Toyota, además de vehículos, camiones y motocicletas; también talleres de mecánica automotriz, mantenimiento a nivel nacional, remozamiento de habitáculos y servicios de gomeros.

Una flota de cientos de ambulancias necesita mantenimiento. Pero el de la DAEH tiene dos rasgos que los datos exhiben sin ambigüedad. El primero es la concentración: aunque participan decenas de talleres, los tres primeros proveedores se llevan el 31.7% del renglón y los cinco primeros el 46.8% —Xentric Auto Services, Grupo Técnico Automotriz (KCP), Autozama, Viamar y Gamoza Suplidores—. Casi la mitad del mantenimiento de toda la flota pasa por cinco manos.

Pocos casos ilustran mejor cómo fluye el dinero del mantenimiento que el de Viamar, representante exclusivo de la marca JAC en la República Dominicana. Esa exclusividad les abre la puerta a adjudicaciones: en menos de un mes firmó con la empresa dos contratos que, según el objeto de cada proceso, atienden exactamente la misma flotilla de ambulancias JAC Sunray. El primero, por RD$20 millones, se adjudicó el 16 de diciembre de 2025 (proceso DAEH-2025-00235); el segundo, por RD$50 millones, el 14 de enero de 2026 (DAEH-2026-00033). Son RD$70 millones para mantener un mismo lote de unidades de una sola marca, partidos en dos adjudicaciones consecutivas y ambas por la vía de proveedor único.

El salto no es menor: por ese mismo concepto la DAEH había reportado RD$12 millones en 2024 y un contrato intermedio de RD$15 millones en abril de 2025. Que el representante de una marca mantenga sus propios vehículos puede justificarse por la garantía de fábrica; lo que no se explica por sí solo es por qué el mantenimiento de un año sobre una flotilla idéntica se fracciona en dos contratos firmados con semanas de diferencia, y por qué el monto se multiplicó varias veces en apenas dos años.

Quién cobra: la concentración área por área

El mantenimiento se reparte entre muchos talleres, pero apenas se sale de esa categoría el dinero se cierra en muy pocas manos. Revisada área por área, la contratación vehicular de la DAEH dibuja, una y otra vez, el mismo perfil: un proveedor —o dos— que se queda con la mayor parte.

El caso más nítido está en las piezas. Una sola empresa, Nissi Wholesale Group, concentra el 49.8% de todos los repuestos y lubricantes: RD$168.4 millones en cuatro contratos, casi la mitad del área. Es el tipo de dominio que, en cualquier mercado de compras públicas, obliga a preguntar por las condiciones de los pliegos y por quiénes más compitieron.

El combustible repite el patrón en versión de duopolio: Sigma Petroleum (35.1%) e Isla Dominicana de Petróleo (29.6%) suman casi dos terceras partes de los RD$850 millones del área. La compra de vehículos es prácticamente una sola puerta: Delta Comercial se lleva el 85.9%. Y la higienización y rotulación de ambulancias se concentra casi por completo en dos empresas —CP Group e Intramedical—, que juntas superan el 96%.

Una estructura de gastos poco diáfana

El dinero no solo se concentra: fluye de forma continua. El caso de Viamar lo retrata. La empresa recibió contratos de mantenimiento corridos, casi sin pausa, entre diciembre de 2025 y enero de 2026: RD$20 millones adjudicados el 16 de diciembre de 2025 para mantenimiento de ambulancias marca JAC Sunray, y RD$50 millones más el 14 de enero de 2026 por el mismo concepto y la misma marca —RD$70 millones en un mes.

El patrón se repite dentro de los procesos. En la contratación de talleres de flotilla, el monto se reparte en cifras clavadas: ocho contratos de exactamente RD$10,000,000 y seis de exactamente RD$5,000,000.

Y el gasto no se detiene. El 8 de junio de 2026, la DAEH publicó la licitación DAEH-CCC-LPN-2026-0004, “Adquisición de Repuestos para la Flotilla Vehicular de la DAEH”, por RD$130,000,001, con recepción de ofertas hasta el 22 de julio de 2026 y estado “Proceso publicado” en el portal de compras públicas. Es decir: mientras la flota se renueva con unidades nuevas y donadas, y mientras el mantenimiento por marca sigue adjudicándose, la institución abre otra ronda millonaria de piezas.

Proyectado sobre lo ya contratado, ese proceso eleva de inmediato las cuentas. El renglón de repuestos y lubricantes pasaría de RD$338.1 millones a RD$468.1 millones; y el conjunto de mantenimiento más repuestos subiría de RD$1,453.6 millones a RD$1,583.6 millones —el equivalente a entre 352 y 528 ambulancias nuevas—.

Piezas y combustible: las cuentas que acompañan

Alrededor del mantenimiento crecen otras dos cuentas. Las piezas y repuestos suman RD$338.1 millones —donde una sola empresa, Nissi, se lleva la mitad—, más otros RD$133.8 millones en procesos mixtos que las combinan con mantenimiento; aparecen neumáticos, lubricantes, baterías, aceites y filtros. Es una zona sensible: si un taller cobra la mano de obra y otro proveedor vende las piezas de la misma reparación.

El combustible suma unos RD$850.4 millones en tickets y gasoil a granel. Es gasto operativo natural, pero reaparece el mismo cruce: si el contrato de alquiler ya incluye el combustible de las 143 ambulancias de la Cruz Roja —como ha afirmado la propia DAEH—, el combustible contratado aparte debería corresponder estrictamente a la flota propia. Comprobarlo exige bitácoras de consumo por unidad y kilometraje, y separar, vehículo por vehículo, lo que paga el alquiler de lo que paga la institución.

El alquiler, como vara de medida

El alquiler no es el centro de esta historia, pero sí la mejor vara para medirla. La DAEH alquila 143 ambulancias a la Cruz Roja Dominicana por unos RD$1,017 millones al año, según el contrato que la prensa reportó tener a la vista. Eso equivale a RD$7.1 millones por ambulancia al año —más de lo que cuesta comprar una nueva—. Y no es nuevo: en 2021 el alquiler costó RD$4.75 millones por unidad al año, y en 2022, RD$5.25 millones. En cada contrato conocido, alquilar una ambulancia un año ha costado entre 1.5 y 2.4 veces lo que costaría comprarla.

El cruce que lo resume todo:  la propia DAEH ha sostenido en público que el costo del alquiler incluye personal, seguro, combustible, higienización y mantenimiento preventivo y correctivo. Si el alquiler ya cubre todo eso para 143 unidades, y la flota propia se renueva con ambulancias nuevas y donadas, la institución debe explicar qué justifica, en paralelo, más de mil millones en mantenimiento, cientos de millones en higienización y combustible, y la repetición anual —y mensual— de los mismos conceptos.

Lo que falta para cerrar el círculo

Los datos públicos permiten ver el tamaño del gasto en mantenimiento, traducirlo a ambulancias, ubicar a los talleres que concentran el dinero, exhibir la fragmentación y marcar los procesos prioritarios. No sustituyen la revisión de expedientes ni el cruce con datos operativos. Falta el inventario de flota con placas, marcas, modelos, años y kilometraje; las órdenes de servicio que digan qué unidad recibió cada reparación; el desglose por ítem de los procesos mixtos; y la delimitación exacta de qué vehículos cubre el alquiler frente a cuáles asume la institución.

Falta, sobre todo, lo más básico: un plan maestro de flota que diga cuántas ambulancias necesita el servicio extrahospitalario, cuándo conviene comprar, cuándo alquilar y cuándo reparar. Su ausencia es justo lo que permite que convivan, sin contradicción aparente, la donación, la compra, el alquiler perpetuo y el mantenimiento millonario. El recorrido obligado es de la hoja de cálculo al expediente; del expediente al vehículo y del vehículo al paciente trasladado. Solo así se sabrá si cada peso fortaleció la atención extrahospitalaria, o si una parte se quedó girando en la rueda opaca de la contratación pública, pagando dos y hasta tres veces por mover una misma ambulancia.

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