La contaminación del aire es cada vez más severa en República Dominicana, sus daños a la salud quedan evidenciados según cifras oficiales en un incremento en cuatro años de alrededor de 43 % en males respiratorios crónicos y agudos (asma, enfermedad pulmonar obstructiva, bronquitis y cáncer de pulmón), infartos, accidentes cerebrovasculares, conjuntivitis y otitis.
Los vehículos de motor, las industrias, las plantas eléctricas y la construcción de edificios, todos en aumento, encabezan la lista de las fuentes de contaminación. Una medición para este trabajo arrojó que el Distrito Nacional, Boca Chica, Santiago y Haina son las demarcaciones más contaminadas y están entre las primeras de América Latina, con promedio hasta 10 veces por encima de los niveles aceptables de tóxicos.
La gente absorbe gases como ozono, monóxido y dióxido de carbono, de nitrógeno y de azufre, metales, cemento, nicotina, humo, polvo del Sahara, que menguan su presupuesto y su calidad de vida.
Las partículas ultrafinas (PM2,5) son menores a 2.5 micrómetros y hasta 30 veces más delgadas que una hebra de cabello, lo que facilita su circulación por el torrente sanguíneo y afectan a una multiplicad de órganos.
El investigador Frank Reyes lamenta que las autoridades actúen como si desconocieran el daño que causan a la naturaleza y por consiguiente a todos los seres vivos y especifica que el hollín, el cobre, zinc, vanadio, plomo, hierro y cromo, con alta concentración en la atmósfera envenenan a humanos, animales y plantas.
“Esto pese a que mediante la tecnología es fácil detectar en tiempo real. Existen plataformas en internet que permiten esta comprobación tan importante, ya que tantas ciudades tienen niveles alarmantes, contrapuestos a los aceptados por la Organización Mundial de la Salud”, alerta.
Explica que cualquier ciudadano puede medir. Basta con descargar las aplicaciones en internet, como Airly o la del Índice Mundial de Calidad del Aire (Aqicn). Detectores de bajo costo instalables fuera de la casa permiten a personas vulnerables divisar lugares de más riesgo y salir solo si es necesario y con precaución como mascarilla.

Aunque hay zonas con un cálculo casi estático, el grado de contaminación puede estar influenciado por motivos circunstanciales. En una medición para este trabajo, Boca Chica arrojaba la tasa más grande, que mantiene casi invariable pero media hora después recayó en Cabral, Barahona, lugar de bajo impacto. Reyes aclara que esto puede originarlo un incendio.
Por eso insiste en que las autoridades mantengan la vigilancia y adiestren en esta monitorización a los cuerpos de bomberos, Defensa Civil y el Instituto de Meteorología, para prevenir o reducir desgracias.
“Las partes que arrastran las lluvias pueden traer una carga de enfermedades y esta información debe estar en todos los reportes del portal meteorológico y en los medios de comunicación”, sostiene.
Resalta la importancia de que toda la población conozca y rompa el mito de que solo el Gobierno puede saber qué tan contaminado está el aire que respira el país. La define una estrategia barata para contrarrestar males y exhorta al Poder Ejecutivo y a las sociedades de Neumología y de Alergología a involucrarse en la vigilancia permanente.
Pulmones, filtros en gran riesgo
Los pulmones son dos masas en el tórax, a ambos lados del corazón y su función no está limitada a la respiración (absorber oxígeno y expulsar dióxido de carbono), que ya es neurálgica. Oxigenan la sangre y guardan relación estrecha con el corazón, el cerebro, los riñones y todo el organismo. Por esto, la neumóloga Evangelina Soler Jiménez los describe los órganos más importantes.
Desglosa que están vinculados con la circulación y son los encargados de sacar los desechos, de evitar fallas como la hepatitis, las renales, cardiacas. Su rol es tan relevante que una gripe complica una cirugía. Es entonces radical la calidad del aire, pues la contaminación agrava o desarrolla patologías que vulneran todo el cuerpo.
Alerta que trabajadores de construcción, recogida de basura, fábricas de textiles, campos de algodón… son más propensos a enfermar. Es riesgo que abarca inclusive a los que viven o transitan por los alrededores, lo mismo que a los fumadores activos y pasivos. Llenan los centros médicos alergias, sinusitis, silicosis y neumoconiosis, derivaciones directas.
Otras como la proteinosis alveolar y el cáncer primario de pleura, también pueden emanar de esta causa, por lo que las empresas con altos niveles de inseguridad deben auxiliarse de la medicina ocupacional. Soler Jiménez explica que el muestreo gravimétrico detecta partículas patógenas y permite a los neumólogos reaccionar y dar seguimiento, aunque no siempre es fácil.
“Sin adecuada eliminación de gases y mayor industrialización y urbanización, llegan las enfermedades a corto plazo y agravan las existentes. Las reglas deben ser eficaces, en el caso de las industrias, hacer pestizaje correcto y retirar al empleado de esa labor”, sustenta.

Alerta que los niños y ancianos son los más vulnerables. Los pequeños pueden desarrollar bronquiolitis con comorbilidades y si están subnutridos es fatal. Los hombres padecen más cáncer de pulmón por el tabaco pero las mujeres empiezan a igualarlos.
No importa el tipo de cigarro, advierte. Por tanto, hay que preservar los espacios libres de humo y revisar la Ley de Salud, porque establece áreas para el fumador y cuando abren la puerta contaminan todas las demás. Los empleados que entran a servir también están expuestos.
“Esto ayuda incluso a los fumadores, porque los hace recapacitar y dejar de fumar y redundaría en su calidad de vida. A los 15 minutos de una persona soltar el cigarrillo, su circulación mejora.
El oxígeno debe llegar de forma adecuada a todo el organismo. En el cerebro evita males como los neurodegenerativos por la apnea del sueño y el ambiente exento de contaminantes debe ser fortalecido con buena alimentación, ejercicio, descanso y un dormitorio sin artículos que acumulen polvo.
Descarbonización y lentitud estatal
El país asumió la presidencia del 64.º período de sesiones del Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc). Mas, el Gobierno no ha ofrecido detalles concisos sobre sus acciones para lograr metas como la descarbonización ni ha dado señales de cuándo arranca.
Esto, pese a que descarbonizar es tema que las autoridades afirman asumen como prioridad, con énfasis en los vehículos y el sector eléctrico.
Este medio trató de obtener la versión del director del Instituto de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) sobre los avances del trabajo, pero la respuesta fue que ese funcionario no es técnico, pese a que dejamos claro que tocaríamos la parte administrativa del plan.
Igual, Panorama contactó al vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono, Max Puig, que nos remitió a su equipo de prensa “para que coordine la entrevista”, lo que tampoco fue posible.
El investigador Frank Reyes recuerda que el tránsito vehicular es la mayor causa de contaminación, por lo que plantea que las autoridades deben ocuparse de verdad en la descarbonización y regular el mal manejo del tráfico, como los tapones que aumentan la combustión. También cita entre los males largos apagones, que llevan a instalar plantas eléctricas en las viviendas.
Lamenta la falta de control sanitario, la ausencia de normas y la orfandad de investigaciones. “Mientras llegan propuestas, los ciudadanos podemos tener iniciativas para protegernos, ver la contaminación en tiempo real, recurrir a los detectores. La gente empezó a usar mascarilla por el covid pero es necesario usarla siempre”.

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) indica que descarbonizar la matriz eléctrica generaría beneficios por más de US$2,700 millones para 2050, evitaría “millones de toneladas” de CO2 y crearía más de 160,000 empleos directos.
El Gobierno informó que el transporte representa más del 40 % de las emisiones y que, para contrarrestar, procura la electrificación de vehículos, “la mejora en el transporte público y la conducción eficiente” y el uso de combustibles renovables, de materia orgánica, biomasa, aceites vegetales, grasas animales y residuos agrícolas o urbanos.
Cada vez más vehículos… y viejos
Hasta abril, el parque vehicular llegaba a 6,794, 081 y el año pasado cerró con 6,640,871. O sea, en 2025, ingresaron 446,819 más que en 2024. Un salto considerable con relación a 2020, cuando era de 4,842,367, con 207,491 adicionales en relación a 2019.
Las motocicletas representaron 57.9 %; los automóviles el 17.9 %; el 12 % las yipetas y el restante 12.2 % los de carga, autobuses y “otros”. Cerca del 60 % con más de 15 años de fabricados, lo que los hace más contaminantes, por el deterioro del motor y de las piezas.
Sin embargo, la fabricación y esto abarca a los eléctricos, también genera una huella de carbono alta. Aunque los “motores” son los más adquiridos, no existe en el reporte de la Dirección de Impuestos Internos fecha de producción ni país de origen.
Tres demarcaciones concentran la mayor parte de los vehículos matriculados. El Distrito Nacional, con 28.6%; la provincia Santo Domingo,16.5 % y Santiago, 8.4 %. El 70.7 % está a nombre de personas físicas, el 29.3 % de jurídicas.
En momentos en los que los estados apuestan por la descarbonización, la edad de los adquirientes empieza a bajar, lo que significa que ciudadanos cada vez más jóvenes quieren andar “montados” y aunque el 31 % tiene 56 o más años, su registro de compra supera el lustro, en la mayoría de los casos.
El segmento de nuevos compradores 36 a 45 años, con 23.9 %, desplaza al de 46-55, que bajó a 23.4 %. El grupo de 26 a 35, ocupa el 18.5 % y los menores de 25 años el 3.3 %.
“En el país no hay tradición de mantenimiento preventivo y las unidades son llevadas al taller cuando no funcionan, no hay revisión sobre las áreas que puedan evidenciar el grado de contaminación que arrojan”, expone el mecánico Adoniel Sang.
La terrible obra humana
Las mayores causas de contaminación aérea son responsabilidad del ser humano, tránsito vehicular, combustión, emisiones industriales, suntuosas construcciones que esparcen cemento, arena, hollín y aserrín, nicotina dispersada al viento, colillas de cigarros lanzadas al suelo o al tronco de plantas…
Esa fatídica lista contiene a los talleres de desabolladora y pintura de vehículos y su enorme aporte al problema, sobre todo cuando están en la calle, a los reparadores de estufas y neveras que en plena vía rocían aerosoles y a los herreros cuyo local son las aceras.
Los barrios marginados de la capital y los municipios Santo Domingo Este, Oeste y Los Alcarrizos llevan la peor carga, sin que los ayuntamientos parezcan enterados de este uso inadecuado del espacio público, lesivo a la ley y peor, a la salud.
Un estudio del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) arrojó que metales pesados y gases cubren la atmósfera, lo que atribuye sobre todo al tráfico y a la industria. Cobre y zinc registran mayor concentración por el desgaste de vehículos y actividades mecánicas. Siguen vanadio y hierro por acciones industriales, y combustión de combustibles pesados.
El informe advierte sobre la relevancia de actuar en aspectos como la descarbonización, con énfasis en cuatro puntos del Distrito Nacional: la avenida 27 de febrero casi esquina Máximo Gómez, el sector Los Prados, con alta cantidad de talleres callejeros de mecánica automotriz, (en Los Praditos), Los Peralejos y la carretera Sánchez.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cerca del 90 % de la población mundial respira aire contaminado. La mayor parte del planeta supera los límites seguros de partículas finas, de menos de 2.5 micrómetros de diámetro.
El 5 de este mes, Día Mundial de Medioambiente, el Jardín Botánico Nacional celebró la jornada “Sin emisiones”, sus trenes no operaron y los vehículos externos no fueron admitidos, para “fomentar la conciencia ambiental, promover el disfrute responsable de los espacios naturales e incentivar medios de transporte sostenibles y no contaminantes”.

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