República Dominicana destina el 2.9 % de su Producto Interno Bruto (PIB) a la inversión pública en salud, una proporción que representa menos de la mitad del 6 % recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El dato corresponde a 2026 y es citado por la Federación Centroamericana y del Caribe de Laboratorios Farmacéuticos (Fedefarma), una organización que agrupa a empresas de la industria farmacéutica de la región, a partir del indicador WAIT de FIFARMA y estudios propios.
La diferencia también se distancia del 6.5 % recomendado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Para Fedefarma, esa brecha no se queda en una cifra presupuestaria. La organización advierte que una inversión insuficiente puede reflejarse en dificultades para acceder a la atención primaria, mayores tiempos de espera y un aumento de los costos que las familias terminan asumiendo directamente.
Fernando Vizquerra, director ejecutivo de Fedefarma, sostiene que el impacto de invertir en salud va más allá de atender enfermedades.
“Una población con mayor acceso a prevención, diagnóstico y tratamiento oportuno de enfermedades tiene mejores condiciones para estudiar, trabajar, producir y contribuir al desarrollo de su país”, afirmó.
El efecto también alcanza a la economía. El estudio señala que, en República Dominicana, cada dólar invertido en la Economía de la Salud genera 0.8 dólares adicionales de valor agregado en la economía general.
El reto, según la organización, está en conseguir que ese impacto económico se refleje también en servicios más oportunos y en una menor carga de gastos para las familias.

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