lunes, 28 de septiembre de 2026

¿Cuáles zonas de República Dominicana son más vulnerables a terremotos?

El territorio dominicano está situado en una región de importante actividad sísmica.


Los dos sismos sentidos este domingo en República Dominicana volvieron a poner sobre la mesa la vulnerabilidad sísmica del país y una pregunta que resurge cada vez que tiembla la tierra: ¿cuáles zonas podrían sufrir las consecuencias más graves ante un terremoto de gran magnitud?

La respuesta no depende únicamente de dónde se encuentran las principales fallas sísmicas de República Dominicana. La cercanía a estas estructuras determina parte de la amenaza, pero el impacto potencial también está relacionado con el tipo de suelo, la densidad poblacional, la calidad de las construcciones y la capacidad de respuesta ante una emergencia.

El territorio dominicano está situado en una región de importante actividad sísmica. Entre las estructuras de mayor atención se encuentran la falla Septentrional, en el norte, y el sistema de fallas Enriquillo-Plantain Garden, hacia el sur.

Santiago y el Cibao: alta exposición sísmica

Santiago y el valle del Cibao figuran entre las áreas de mayor exposición debido principalmente a su proximidad a la falla Septentrional y a las características de algunos terrenos.

Esta falla se extiende por el norte dominicano desde el área de Monte Cristi hasta Samaná. Parte de Santiago y del valle del Cibao descansa además sobre materiales aluviales y sedimentarios que pueden aumentar la intensidad y duración de las vibraciones.

El riesgo se extiende a localidades como Navarrete, Villa González, Tamboril, Moca, Salcedo, Mao, Esperanza, San Francisco de Macorís y La Vega, aunque el nivel de vulnerabilidad varía según el terreno, la distancia de las fallas y las características de las construcciones.

El Reglamento R-001 para el Análisis y Diseño Sísmico de Estructuras clasifica a Santiago, Puerto Plata, Espaillat, Hermanas Mirabal, Duarte, María Trinidad Sánchez, Monte Cristi, Samaná, Santiago Rodríguez, Sánchez Ramírez y Valverde dentro de la zona de alta sismicidad.

Costa norte: terremotos y riesgo de tsunami

La costa norte y nordeste enfrenta una amenaza adicional: determinados terremotos submarinos pueden generar tsunamis.

Entre las localidades expuestas se encuentran Puerto Plata, Luperón, Sosúa, Cabarete, Gaspar Hernández, Río San Juan, Cabrera, Nagua, Matancitas, Sánchez y Samaná.

El principal antecedente ocurrió el 4 de agosto de 1946, cuando un terremoto de magnitud estimada en 8.1 generó un tsunami que devastó comunidades de la costa nordeste. El antiguo poblado de Matanzas, en María Trinidad Sánchez, quedó prácticamente destruido.

El suroeste y la falla de Enriquillo
El suroeste dominicano constituye otra de las regiones de atención. Azua, San Juan, Barahona, Bahoruco, Independencia y Pedernales están vinculadas a la influencia del sistema de fallas Enriquillo-Plantain Garden, la estructura San Juan-Restauración y otras fuentes sísmicas del sur.

En estas provincias, un terremoto también podría desencadenar deslizamientos y afectar carreteras, dejando comunidades aisladas y dificultando las operaciones de rescate.

La región surcentral tiene además antecedentes importantes. En 1751, un terremoto estimado entre magnitudes 7.4 y 7.5 destruyó la antigua ciudad de Azua, mientras que en 1962 un sismo de magnitud 6.5 provocó daños en San José de Ocoa y Baní.

Santo Domingo: el riesgo de una ciudad densamente poblada

El Gran Santo Domingo presenta un escenario diferente. Aunque el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo no se encuentran directamente sobre la falla Septentrional, concentran millones de habitantes y una gran cantidad de viviendas, edificios, hospitales, escuelas, puentes, elevados y sistemas de transporte.

El Reglamento R-001 coloca esta área dentro de la zona de sismicidad media, pero las condiciones del terreno varían considerablemente.

La microzonificación del Gran Santo Domingo ha identificado terrenos aluviales y pantanosos en las cuencas de los ríos Ozama, Isabela y Haina, además de rellenos artificiales y otras condiciones geológicas que pueden modificar la respuesta del suelo durante un terremoto.

A esto se suma la vulnerabilidad de edificaciones construidas sin supervisión, viviendas ampliadas sin cálculos estructurales y construcciones antiguas que no fueron diseñadas conforme a las normas sísmicas actuales.

La Romana y La Altagracia también están expuestas

El este de República Dominicana tampoco está fuera del mapa sísmico. El Reglamento R-001 clasifica a La Romana y La Altagracia dentro de la zona de alta sismicidad.

La región está expuesta a fuentes submarinas situadas al este y nordeste de La Española y a la compleja actividad tectónica existente entre República Dominicana y Puerto Rico.

El rápido crecimiento de Punta Cana, Bávaro, Higüey y La Romana ha aumentado además la cantidad de infraestructura residencial, comercial y turística expuesta.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario