
El alcalde de Dajabón, Santiago Riverón, generó nuevas críticas este miércoles por sus declaraciones sobre los ciudadanos haitianos, al afirmar que estos “solo sirven para recoger basura” y cuestionar las actividades que realizan en República Dominicana.
Durante una conversación, Riverón fue cuestionado sobre la presencia de haitianos en el país y respondió: “los haitianos solo sirven para recoger basura”.
Ante la reacción de quienes participaban en la conversación, que le preguntaron si estaba diciendo que esa era la única actividad que realizaban, insistió: “Para eso es lo único que sirven los haitianos”.
Riverón indicó que no le tiene odio a los nacionales, pero inmediatamente hizo una distinción: “Nosotros le tenemos odio a la costumbre que tienen los haitianos”.
El alcalde agregó que rechaza que República Dominicana pueda convertirse en Haití y afirmó: “Tenemos odio a que República Dominicana se pueda convertir en Haití, donde los haitianos se comen uno con otro”. Pero las declaraciones no quedaron en el tema migratorio o laboral. Riverón también aseguró que no confía en ciudadanos haitianos para preparar sus alimentos. “Yo no tengo confianza de haitianos para mi comida”.
Al explicar su posición, relató que cuando llega a un restaurante verifica si hay mujeres haitianas trabajando en la cocina y, si las encuentra, prefiere marcharse. “Cuando voy a los restaurantes, lo primero que me paro y que chequeo. A ver, si hay haitianas cocinando ahí adentro, me voy por ahí mismo”.
La conversación derivó posteriormente hacia supuestas creencias y prácticas atribuidas por Riverón a los haitianos. Al ser preguntado sobre el llamado “alcajé”, respondió que se trataba de:“Creencias diabólicas que traen ellos desde esa selva, las traen desde África”.
También afirmó que los haitianos realizan “pactos raros” y llegó a decir: “Y comen gente también”. Ante la reacción de sorpresa de su interlocutor, agregó: “Y se comen uno con otro”.
Riverón, quien dirige el gobierno municipal de Dajabón, una de las provincias fronterizas con Haití, cerró el intercambio rechazando que su seguridad dependa de la protección que mantiene a su alrededor. “La seguridad más grande mía es la de Dios”.
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