lunes, 16 de febrero de 2026

El otro Senasa: nutrición y diálisis, RD$13 mil millones bajo contratos de excepción en el SNS



Desde 2020, al menos RD$9,100 millones han sido adjudicados a Macrotech Farmacéutica, SRL, propiedad de Guillermo Sención, RD$1,125 millones a Hospifar, SRL, cuyo accionista principal es Rafael Tomás Pérez Barroso; y RD$1,500 millones al Consorcio CIMAC, integrado por Macrotech y el Centro Integral de Medicina Renal (CIMER), cuya propiedad figura en manos de dos sociedades registradas en Panamá —Monolito Health Investments Corp y Pinnacle Assets Holding— representadas por Vielka Edith Rodríguez Samudio de Applewhite.

En los hospitales públicos dominicanos hay un cambio que mueve dinero sin dejar huella clínica clara: las bolsas de nutrición clínica y los kits de insumos para diálisis peritoneal —los cuales se han convertido en protagonistas discretos del gasto sanitario. Detrás de estos suministros late un mercado millonario, alimentado por contratos de exclusividad, escasa competencia y aún menos evidencia pública sobre su impacto real en la salud de quienes supuestamente benefician.

De necesidad clínica a eje presupuestario

A partir de 2020, la nutrición clínica dejó de ser un renglón marginal para convertirse en una pieza central del presupuesto sanitario. El Servicio Nacional de Salud (SNS), bajo la dirección del doctor Mario Lama, inició entonces un programa orientado a acelerar la recuperación de pacientes hospitalizados, bajo una premisa clínicamente válida: una mejor nutrición reduce complicaciones y acorta las estancias hospitalarias. En paralelo, la diálisis —vital para pacientes con insuficiencia renal— fue ampliada mediante la modalidad peritoneal domiciliaria, disponible las 24 horas en siete centros del país y diseñada inicialmente para atender a unos 900 pacientes. Entre ambas iniciativas, el Estado comprometió contratos que superan los RD$12,000 millones.

Con ese diseño, el gasto escaló con rapidez. En noviembre de 2020, ya en los primeros meses de la nueva administración del doctor Lama, el Servicio Nacional de Salud (SNS) adjudicó por excepción un contrato de RD$1,416 millones para la diálisis peritoneal domiciliaria. Un mes después, otorgó otro contrato exclusivo por RD$732 millones para suplir nutrición parenteral y enteral a la red hospitalaria. Eran montos sin precedentes, que colocaron de golpe a la nutrición clínica y la diálisis en el centro del nuevo gasto sanitario. La dinámica se repitió en los años siguientes: en 2022 se adjudicaron RD$1,050 millones adicionales en nutrición especializada y RD$2,833 millones para ampliar la diálisis; en 2024, otros RD$750 millones en nutrición y RD$1,500 millones para la continuidad del programa renal, nuevamente bajo esquemas de excepción. En apenas cinco años, ambos renglones pasaron de ocupar un lugar secundario a concentrar miles de millones en compras centralizadas del sistema público de salud.

Al cierre de este reportaje permanece colgado el proceso de excepción SNS-CCC-PEEX-2025-0012, tramitado bajo la figura de exclusividad, mediante el cual el Servicio Nacional de Salud (SNS) proyecta la contratación de servicios de suministro de nutrición oral, parenteral y enteral para los establecimientos de la red pública. El procedimiento fue publicado el 12 de diciembre de 2025 y, de acuerdo con el cronograma oficial, prevé su adjudicación para el 30 de enero de 2026, con firma de contrato pautada para el 20 de febrero de 2026.

De concretarse esta adjudicación en los términos anunciados, el renglón de nutrición clínica, que al cierre suma RD$4,482,000,000.00 en contrataciones durante los últimos años, se elevaría hasta RD$5,562,000,000.00, incorporando RD$1,080 millones adicionales a un gasto que ha mostrado un crecimiento sostenido, consolidando renglones permanentes del presupuesto del Servicio Nacional de Salud.

Exclusividad, millones y escasa competencia

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